Una mujer debe ser dos cosas: quien ella quiera y lo que ella quiera.
Coco Chanel
Gabrielle Chasnel, conocida profesionalmente como Coco Chanel (Saumur, Francia, agosto 1883 – París, enero 1971), fue una diseñadora de alta costura francesa, fundadora de la marca Chanel. Es la única diseñadora de moda que figura en la lista de las cien personas más influyentes del siglo xx de la revista Time. Chanel revolucionó la moda y el mundo de la alta costura de los años de entreguerras. Rompiendo con la acartonada elegancia de la Belle Époque, su línea informal y cómoda liberó el cuerpo femenino de corsés y de aparatosos adornos y expresó las aspiraciones de libertad e igualdad de la mujer del siglo XX. Convertida desde los años 20 en la gran dama de la moda francesa, su influencia se extendería después en prácticamente todos los ámbitos, desde el corte de pelo hasta los perfumes, pasando por los zapatos y complementos. En cierto sentido, ella misma fue la principal modelo de su firma: delgada, pelo corto, con ropa ancha y cómoda, se convirtió en el prototipo de garçonne, en un símbolo de la mujer moderna, activa y liberada.
Decía Joseph Conrad: “Ser mujer es una tarea terriblemente difícil, ya que consiste principalmente en tratar con hombres”. Sin ser la mitad de perspicaz que Conrad, es fácil comprender la veracidad de su afirmación, tanto a nivel profesional como social. Cualquier meta que se pueda elegir, luchar por ella, desde la perspectiva de género, se vuelve mucho más complicada por ser mujer. Ya no se trata únicamente del famoso “techo de cristal”, sino que, por desgracia, continuamos teniendo como sociedad, una visión patriarcal muy arraigada. Por suerte las cosas cambian, pero esta transformación está lejos todavía de llegar a su fin.
¿Por qué es así? Porque el “orden” que impone este patriarcado es, normalmente, percibido como natural, se ha ido consolidando a través de cientos de años, y no como una construcción social que puede evolucionar o ser abolida, por lo que cualquier cambio significa modificar estructuras creadas desde siempre a un nuevo orden, siendo este orden social la propia jerarquía, las normas sociales y las instituciones.
Los que ya tenemos una edad, esta situación la hemos vivido tanto en el ámbito familiar, doméstico, académico, incluso en el sanitario (enfermeras vs. enfermeros) o en la histórica asignación de profesiones y ocupaciones que han sido tradicionalmente ejercidas por mujeres; aunque, en general, en el ámbito laboral el cambio va algo más adelantado (tampoco para echar cohetes…). Afortunadamente, en las últimas décadas se ha demostrado que este orden impuesto por el patriarcado es un producto social transformable y gracias a la lucha y disposición, sobre todo, del colectivo feminista, se va logrando el reconocimiento gradual y el respeto de los derechos que, hasta ahora, se les había negado.
¿Cuáles son, a día de hoy, los ejemplos donde todavía se manifiesta el patriarcado? Dejando al margen cualquier tipo de violencia (acoso, doméstica, agresiones…), que, por desgracia, la hay y merece un pensamiento aparte, podemos hablar de: Dependencia económica: Trabajos peores remunerados. Rol familiar: Cuando se le asigna el papel de ama de casa o de cuidado de los niños y no puede dedicarse en igualdad de condiciones que los hombres a su profesión. El ya mencionado techo de cristal: limitante en su carrera profesional. La autocensura profesional: Que la propia mujer se infringe en ocasiones por temor a no cumplir con las habilidades necesarias o incluso porque opta por su vida familiar y las expectativas laborales: Creencia, todavía arraigada en algunos sectores y empresas, que el hombre está más dedicado al trabajo que a la familia.
Decía Golda Meir: «No se si las mujeres son mejores que los hombres, pero seguro que no son peores«. Así, si descubrimos en nosotros, en los demás o en algún círculo cercano alguna de estas situaciones; si las conocemos y las combatimos, estaremos más cerca de llegar a ser una sociedad justa, igualitaria y dar, a todo el mundo, la igualdad de oportunidades que se merecen.
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