La vida es una novela con un final conocido: el héroe siempre muere. Pero lo importante no es como acaba la historia, sino como se llenan las páginas.
Joël Dicker
Joël Dicker (Suiza, junio 1985) es un escritor suizo francoparlante. Dicker pasó su infancia en Ginebra, donde asistía a la Collège Madame de Staël, aunque no se sentía muy atraído hacia los estudios. Con 10 años, fundó La Gazette des Animaux (La revista de los animales), una revista acerca de la naturaleza que dirigió durante siete años. Gracias a su trabajo en esta revista, recibió el Prix Cunéo a la Protección de la Naturaleza, y fue nombrado «Redactor jefe más joven de Suiza» por la Tribune de Genève. A los 19 años escribió un relato para un concurso titulado de «El Tigre». Los jueces creyeron que había plagiado la obra por considerar que estaba demasiado bien escrita para tener esa edad y no le dieron el premio. Este mismo relato sería reconocido con el Premio internacional para jóvenes autores francófonos y publicado en una antología que recopilaba el trabajo de otros ganadores. Un año después, regresaría a Ginebra para estudiar Derecho en la Université de Genève, graduándose en 2010.
Ver su primer cuento publicado lo motivó para seguir escribiendo y no tardó en terminar la que sería su primera novela, Les Derniers Jours de Nos Pères (Los últimos días de nuestros padres), donde cuenta la historia de los SEO, una rama secreta del Servicio de Inteligencia secreto. Aunque terminó el manuscrito de esta novela en 2009, ningún editor quiso publicarlo. En 2010, Dicker envió la novela para concursar en el Prix des Ecrivains Genevois, importante premio entregado cada 4 años, solo a obras sin publicar. La novela resultó ganadora y el premio le fue entregado en diciembre de 2010. Después de esto, el editor Vladimir Dimitrijevic, contactó con Jöel para ofrecerle la publicación de su novela. La idea de Dimitrijevic era lanzar el libro en Francia en septiembre de 2010, aunque antes de esa fecha, en junio, Dimitrijevic falleció en un accidente automovilístico cuando se dirigía a París. En enero de 2012 se publicó finalmente Les Derniers Jours de Nos Pères, en Suiza y Francia. Ese mismo año, la Embajada Suiza en París homenajeó esta novela durante la conmemoración del Día-D. En 2012 se publicó también La vérité sur l’affaire Harry Quebert (La verdad sobre el caso Harry Quebert), que ha sido traducida a 33 idiomas y que ha sido reconocida con el Grand prix du roman de l’Académie française en 2012.
El párrafo donde está extraída la frase corresponde al último de su novela «El enigma de la habitación 622» y completo dice así: “la vida es una novela con un final conocido: el héroe siempre muere. Pero lo importante no es como acaba la historia, sino como se llenan las páginas. Porque la vida, como una novela, tiene que ser una aventura. Y las aventuras son las vacaciones de la vida”.
La vida no es un sprint, ni una maratón, si lo miramos pausadamente ni siquiera es una carrera, la vida son momentos para disfrutar; esperar la gran felicidad dejando pasar las pequeñas alegrías nos hace olvidar que cualquier día pasado es irrecuperable y la FELICIDAD, así con mayúsculas no es más que pequeñas porciones unidas día a día. Esta novela que es la vida tiene sus capítulos, sus “punto y seguido” y algunas veces su “punto y aparte”; pero la vida, como la novela, hay que seguir escribiéndola, puede que los escenarios vayan cambiando, incluso los actores secundarios, pero tú como protagonista siempre tendrás páginas que completar. Graham Greene escribía en su libro “el fin del romance”: “Una historia no tiene comienzo ni fin: arbitrariamente uno elige el momento de la experiencia desde el cual mira hacia atrás o hacia adelante”, es lo mismo que pasa con nuestra novela, con nuestra vida. Los capítulos podemos finalizarlos cuando queramos (o podamos) pero después debemos iniciar uno nuevo, no sirve de nada mirar atrás. “no puedes volver atrás y cambiar el principio, pero puedes comenzar dónde estás y cambiar el final” (C.S. Lewis).
MM/AT

Oleee
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