¿Qué es, hoy, lo más importante que deseas para ti?
A día de hoy, en este momento, ¿Qué es lo más importante? ¿Cuál es ese propósito que quieres mejorar? ¿Qué buscas en, y de, la vida? Teniendo claro que, además, eso tan importante hoy, seguramente no lo será en uno, cinco o siete años.
¡Ah!, no estoy hablando de ganancias materiales, sino de emociones, de sentimientos o más bien de carencias emocionales. No es decir “quiero ganar más dinero” o “cambiar de trabajo”, es decir, por ejemplo, “quiero ser más paciente” o “controlar mejor mi ira”. Escribe ese objetivo / intención en cinco palabras como máximo. Son pocas, es verdad, pero así seguro que irás directo al núcleo de tu propósito.
¿Lo has pensado?, ¿lo has escrito? Ahora validemos que es un objetivo bien expresado:
¿Está en positivo? ¿Es significativo? ¿Depende de ti? ¿Generará buenas consecuencias? ¿Puedes subdividirlo en partes? ¿Tendrás evidencias claras de que se ha cumplido? Si todas las respuestas son afirmativas, estamos ante un anhelo formulado correctamente. Con toda seguridad, ese objetivo que has señalado, estará englobado en esa parte del SER, que comentaba al principio, más que en el HACER. Ahora, cierra los ojos, respira pausadamente y repite esas cinco (o cuatro, o seis) palabras que es tu propósito a conseguir, seguramente podrás resumirlo en una sola palabra. Esa palabra mantra repítela en cada inspiración durante unas cinco veces. No hace falta que sea exacto.
Cambiar el mundo o cambiar tú. Lo segundo es difícil, lo primero, imposible. Ese propósito/idea que quieres conseguir seguro que es de aplicación en alguna situación que conoces perfectamente y la que, de una forma consciente ahora te ha venido a la memoria, la estás recordando. ¿Qué medios faltaron en ese momento para solventar la situación? ¿Cuál fue el resultado? Seguramente desafortunado por lo que ahora buscas un recurso que te ayude a cambiar ese final. Bien, cambia el escenario. Piensa, en otro momento, en otro contexto, ¿fuiste capaz de solventar una situación parecida? O en caso de que sigas creyendo que no, ¿conoces a alguien que lo hiciera? Seguro que sí. ¿Cómo actuaste en aquel momento o actuó esa persona? ¿No tienes, ahora, la capacidad de hacer lo mismo? Vuelvo a estar seguro de que sí.
Pues bien, ese recurso o técnica de la que te serviste en esa ocasión, seguro que puedes aplicarla también ahora. ¿Cómo? Recuerda – de nuevo – esa situación compleja en la que sientes que no actuaste de la mejor forma posible. Desarrolla el recurso que hiciste servir o que viste utilizar en la otra situación, y visualiza cómo hubiera sido tu respuesta si hubieras aplicado los recursos o medios que ahora reconoces… ¿Hubiera sido diferente? Está claro que sí. Piensa, ahora, que pasará en un futuro ante ese nuevo reto, ¿lo ves? Tu respuesta será también diferente, mucho más apropiada, más ajustada al conflicto y, por tanto, con una solución más acertada.
No es tanto lo que deseas, es que recursos, que hay dentro de ti, necesitas activar para alcanzarlo.
MM/AT
