La Frase de la semana 178

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón (Ciudad de México, julio 1907- julio 1954) conocida como Frida Kahlo, fue una pintora mexicana. Su obra gira temáticamente en torno a su biografía y a su propio sufrimiento. Fue autora de 150 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir. También es considerada como un icono pop de la cultura de México. Su vida estuvo marcada por el infortunio de sufrir un grave accidente en su juventud que la mantuvo postrada en cama durante largos periodos.

La importancia de su obra pictórica, la complejidad de su vida y su influencia en la cultura mexicana de la post-revolución, donde se gestó el movimiento muralista, han sido muy estudiadas desde múltiples perspectivas y hay publicados muchos estudios críticos sobre ello. Su personalidad se forjó en una trayectoria vital plagada de un continuo dolor, así como en unas relaciones personales con otras personalidades culturales de primer orden. Su obra refleja esa trayectoria vital, su propia fantasía y la tradición popular mexicana. En sus propias palabras: “Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco.”

Alguna te has preguntado: ¿Estás haciendo por ti (y para ti) lo mismo que estás haciendo por los demás? Seguramente, no. Nos preocupamos y hacemos más cosas por los demás, pareja, hijos, padres, compañeros, que no lo que haríamos para nosotros.

No se trata de ser egoísta, se trata de ser consciente de que nos merecemos más de lo que nos damos. Dice el refrán: “la caridad bien entendida, empieza por uno mismo”. Tenemos que querernos más, como mínimo, como queremos a la persona más querida. Parece una insignificancia, pero es que somos así. Capaces de realizar cualquier actividad en contra de nuestro propio beneficio con tal de ayudar a “esa/e” otra/o tan especial (o no) para nosotros. Y no se trata de hacerlo por ser correspondidos, lo hacemos (la mayoría de las veces) porque queremos hacerlo. Pero eso no significa que no debamos tener esa misma actitud con nosotros y, si, además, lo que nos piden va en contra de nuestros intereses/deseos o simplemente nuestras predilecciones, aprendamos a decir no.

Escribe José Matas Crespo: “un NO pronunciado a tiempo evita malentendidos, discusiones, estrés, y mal humor. Además de aclarar las cosas, facilita un mejor entendimiento entre las personas, generando confianza.” Además, decir “no”, es un derecho, es nuestra capacidad de ser asertivos, de dilucidar en cada momento aquello que es más conveniente para nosotros. Decir no, permite desarrollar nuestra confianza y aumentar nuestra autoestima.

¿Cómo podemos decir “no” sintiéndonos cómodos con nosotros mismos? Aquí van unas sugerencias:

Prioriza tus necesidades, pretensiones y objetivos. Y en función de esas preferencias, defiende lo que quieres hacer. Antes que nadie, estás tú.

Antes de responder valora lo que vas a decir. ¿A qué te compromete?, ¿Realmente quieres hacerlo?

Emplea una frase directa de negación y después expresa un mensaje positivo. Sin entrar en justificaciones. Por ejemplo: “No, lo siento”, “No, gracias”, seguido de un “te agradezco el ofrecimiento” o “gracias por contar conmigo”.

Usa el lenguaje corporal para reafirmar tu postura. Mira a los ojos, habla con voz firme, acompañada con una media sonrisa o un rostro amable, pero sin perder la autoridad.

Si no quieres ser muy directo o no te atreves, gana tiempo. Respuestas tipo: “deja que lo piense” o “mañana te contesto”, preparan al interlocutor a la posibilidad de que la respuesta sea negativa.

No te justifiques, no mientas. Dar muchas explicaciones o inventar excusas da lugar a la insistencia y una especie de “negociación” … Donde pueden llegar a descubrirte y dejarte sin argumentos para tu negativa. Mejor habla desde tu parte más sincera.

Y, por último, y si lo consideras apropiado – no por sentido de culpabilidad – puedes proponer una solución alternativa con la que te sientas cómodo.

Nada de todo lo expuesto garantiza que la reacción del interlocutor sea amable, normalmente una negativa siempre genera estrés, tanto en el que la da como en el que la recibe, así que cerciórate de que has entendido perfectamente la petición, procura responder de la forma más asertiva posible y siempre de acuerdo a tus propios intereses.

MM/AT

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