Si traes datos, preséntalos y tomaremos una decisión. Si traes opiniones usaremos las mías.
Jim Barksdale
James Love Barksdale (Jackson, Misisipi, enero 1943) es un ejecutivo estadounidense que trabajó como presidente y director ejecutivo de Netscape desde enero de 1995 hasta que la empresa se fusionó con AOL en marzo de 1999.
Antes de Netscape, Barksdale había trabajado como director ejecutivo de McCaw Cellular / AT&T Wireless y, antes de eso, como vicepresidente y director de operaciones de FedEx. Después de salir de Netscape, fundó The Barksdale Group, un grupo de inversión y asesoramiento creado con el fin de ayudar a las empresas de servicios de Internet. Actualmente forma parte de la junta directiva de Time Warner y Mississippi Today.
La diferencia entre datos y opiniones está clara… pero. ¿Qué ocurre cuando se presentan opiniones como hechos? Saber diferenciar entre los dos es algo más complicado, aunque fácil de resolver. Un hecho podemos reconocerlo por su probable comprobación. En cambio, una opinión expresa lo que la otra persona piensa, desea o siente y no puede ser probada.
El problema es cuando enlazamos una a continuación de la otra, dándole a la segunda el mismo grado de validez que a la primera. Un ejemplo: Hecho: “lleva 20 años en esa posición”. Opinión: “es el más preparado para hacerlo”. Ofrecemos el hecho, indiscutible, y a continuación la opinión, particular, que, al acompañar al primero, parece parte de la misma realidad… subconscientemente estamos preparando el terreno para aceptar los dos como verdad. No pretendo decir que siempre exista manipulación, a veces, ni siquiera nuestro interlocutor es consciente, pero sí que es cierto que al mezclar hechos, datos y opiniones pueden interferir en nuestras decisiones y, cómo no, en nuestras propias opiniones.
Lamentablemente, todos nuestros políticos son expertos en este arte y, en cualquier empresa o fuera de ella, podemos encontrar dignos (¿indignos?) representantes.
¿Cómo podemos estar alerta para que no nos “cuelen” opiniones como hechos?
Como decía antes, un hecho es básicamente una afirmación comprobable, ya que tenemos los elementos suficientes para discernir la realidad. Es decir, solo puede ser verdadero o falso. El acto de poder comprobar cada una de las afirmaciones dadas, hace que se conviertan en hechos.
Por otro lado, la opinión es la interpretación personal acerca de algo o alguien y tendemos a construirla basándonos en otras opiniones, emociones o hechos – y el orden no es aleatorio. En cambio, a diferencia del hecho, no puede ser contrastada. Eso no implica que nuestras opiniones pueden estar fundamentadas, con lo cual permitimos al otro poder acercarse y entender nuestra interpretación, pero, no les agrega o quita valor.
De todas maneras, al final, la realidad es que no nos movemos por los hechos, sino por las opiniones que nos formamos (nuestras, heredadas o adquiridas) de los mismos hechos. Y eso es lo verdaderamente importante. ¿Te sorprende? Piénsalo.
Ahora que ya tienes claro que tus opiniones determinan tus acciones, pregúntate cuántas de estas opiniones son realmente tuyas y cómo estas pueden estar definiendo tu día a día en las decisiones que tomas.
MM/AT
