Si me ves, llora.
«Wenn du mich siehst, dann weine» («Si me ves, llora»). Es la inscripción en la piedra del hambre de Děčín; la más antigua, encontrada en la cuenca del río Elba (data de 1616). Las conocidas como «piedras del hambre» son rocas en el lecho de los ríos que solo son visibles cuando los niveles del agua son extremadamente bajos. De hecho, en Alemania estas piedras se las conoce como «Hungersteine».
Nuestros antepasados dejaron grabados mensajes sobre las catástrofes desencadenadas por la falta de agua y recordatorios de los apuros sufridos durante las sequías. Y es que, en el pasado, que el agua llegara a esos niveles tan bajos significaba pobreza. La sequía acarreaba la ruina en los cultivos, pero también cortaba las vías fluviales (sobre todo en el norte de Europa) por las que llegaban alimentos, suministros y carbón para cocinar, amenazando el sustento de las familias que vivían a lo largo de la ribera. Y, claro, tras eso llegaban las hambrunas. Aquí, los mensajes son bastante más contemporáneos. Nos llegan en forma de campanarios y pueblos sumergidos que, debido a la sequía, vemos reflotar, como recordándonos que nuestras propias obras no sirven cuando la naturaleza deja de seguir su curso normal.
Los mensajes tipo “piedra del hambre”, como el del título: “Si me ves, llora”, llegan en el momento en que ya no somos capaces de reaccionar para poder mejorar o remitir la situación a la que nos abocan. Cuando llegan, solo nos queda sufrirlos. Ahora bien, hay muchos mensajes que, por suerte, nos llegan antes de que la situación sea irremediable. Apreciarlos, conocerlos, entenderlos y deducir sus efectos es prioritario para eludir o aliviar las consecuencias que se vienen. Por ejemplo: hablemos de ansiedad y estrés. ¿Estás acelerada/o?, ¿has dejado de tener comidas saludables y/o comes a deshora y cualquier tentempié te sirve?, ¿Has dejado de hacer deporte o aquel hobby al que le dedicabas tu tiempo libre? ¿Pasas mucho tiempo preocupado por alguna situación, problema o dilema al que no encuentras alternativa? Cuidado, estás a un paso de entrar en una situación de ansiedad. Según la Confederación Salud Mental España, un 7% de españoles tiene ansiedad y un porcentaje similar, depresión, y estos trastornos afectan al doble de mujeres que de hombres.
¿Cómo podemos prevenir (en lo posible) llegar a caer en esos problemas? Indiscutiblemente, si ya tenemos un problema serio, lo mejor es consultar con un/a especialista (médico, terapeuta, psicólogo, aquella persona que te ofrezca más confianza). Si no has llegado (por suerte) a ese punto, aquí tienes unas cuantas reflexiones que te pueden ayudar:
– No puedes eliminar la ansiedad, pero si es posible controlarla. La ansiedad y el estrés son señales instintivas de peligro y tan antiguas como nuestra especie. Por tanto, al igual que no puedes eliminar la sensación de sed, tampoco puedes eliminar estas. Ahora bien, limitarlas, ajustarlas en el contexto preciso te dará alternativas y posibilidades que puedes haber obviado.
– Las expectativas nos generan inquietud, y muchas veces son imaginarias. La ansiedad arranca, muchas veces, en expectativas negativas. Debes idear, de manera consciente, alternativas positivas de ese futuro, y vislumbrar cómo llegar a ellas.
– El miedo arrebata a la mente la capacidad de actuar y razonar. El miedo, como emoción primaria, se “apodera” del resto de nuestras emociones, anulándolas o adueñándose de ellas. No podemos dejar que esos pensamientos negativos discurran libremente durante todo el tiempo. Ya sabes, para, respira, recapacita.
– Lo que genera estrés no son las situaciones, sino nuestra percepción de ellas. ¿Realmente tenemos el conocimiento completo de lo que ocurre o puede ocurrir? Seguro que no, busca nuevas perspectivas.
– La ansiedad es una perspectiva de futuro, no es una realidad. Pocas veces el futuro será tal como hemos imaginado, nunca se mantendrá inalterado, siempre hay opciones de modificarlo, es cuestión de buscarlas, valorarlas y llevarlas a cabo.
Recuerda que siempre, siempre, siempre, el contacto social y la actividad física son los dos mayores antidepresivos y fáciles de encontrar.
MM/AT
