Animales peligrosos
Bertrand Rusell.
“El tigre, el león y la pantera son animales inofensivos; en cambio, las gallinas, los gansos y los patos son animales altamente peligrosos, decía una lombriz a sus hijos…”
La definición de “peligroso o peligro” podría ser tan diversa como personas somos en el mundo. O incluso más, pues en diferentes situaciones en las que podamos vivir y según nuestro estado de ánimo, vamos a reaccionar de forma diferente, dando a ese “peligro” un estatus también diferente. Bueno, hasta aquí es demasiado genérico, voy a reducir el entorno de peligrosidad a la empresa… una auténtica selva en algunos momentos.
Como en el cuento de B. Rusell, no es siempre el león quien puede causarnos daño. Puede que los depredadores con los que tengamos que vivir estén en un entorno mucho más cercano. Pero, de cualquier manera, y sea el estatus que tenga, sus características acostumbran a ser muy similares. No voy a hacer una lista de los diferentes perfiles de animales peligrosos (o tóxicos) que pueden existir en cualquier empresa. Seguramente no sería capaz de definirlos a todos, pero aquí van unos cuantos rasgos bastante comunes: Negativos, quejosos, irresponsables, críticos, desdeñosos, faltos de compañerismo, irrespetuosos, sabelotodo, dominadores, actuando y contagiando malos hábitos, manipuladores, propiciando discusiones y restando energía de todo el que esté con él… y contra él.
Bueno, seguro que ya hemos ido identificando a alguno… Si es así, te felicito. ¿por qué? Porque el problema es que muchas veces nuestro cerebro racional busca explicaciones comprensibles a según qué actuaciones y no definimos claramente conductas tóxicas confundiéndolas con actos justificables. Sí, todo aquello de “puede que tenga razón…” “igual lo merecía…”, “debe tener un mal día…”. ¿Y, qué ocurre entonces? Que es nuestro propio estado físico el que se deteriora: Agotamiento, apatía, tristeza, dolor de cabeza, de estómago, estrés… Estos son algunos de los efectos secundarios que provoca la relación laboral o personal con una persona tóxica. Mila Cahúe[1], doctora en Psicología, explica que es más sencillo detectar a este tipo de personas con la parte emocional, que con la parte racional. «La razón siempre encontrará excusas que justifiquen una actuación, pero la parte emocional, más rápida, con más datos y con menos cortocircuitos culturales, empieza en seguida a enviar todo tipo de señales físicas», asegura.
Permanecer cerca de este tipo de personas es sufrir tensión constante. Nunca sabes cómo puede reaccionar ante una situación nueva, o simplemente que le siente mal. Es una pérdida constante de tiempo, atención y energía… para evitar lo inevitable. A la hora de tratar con estos individuos, los expertos aconsejan usar la asertividad para frenar y poner límites. Así, las reglas básicas para neutralizar sus efectos son: hacerte respetar, saber decir que no, mostrar confianza y marcar los límites… Cómo si eso fuera así de fácil cuando estamos hablando de un jefe o un superior…
Independientemente de que seas capaz de llevar a buen puerto esas reglas propuestas por los “expertos”, yo te propongo que busques apoyos en la empresa, y, claro está, al margen de la jerarquía. Busca personas que, por su capacidad, aprecio generado o valor intrínseco dentro de la compañía, pueden ayudarte a marcar esos límites y generar confianza. Los podemos dividir en tres grupos:
Expertos. – Personas respetadas por sus conocimientos, aptitudes y/o habilidades que, sin necesidad de ser mandos, o tener autoridad, sus consejos son muy valorados por todos los empleados y a todos los niveles.
Populares. – Tipos sociales que “brillan” en torno a la máquina de café o en las reuniones informales o que acostumbran a ser el centro de atención una vez finalizadas las reuniones formales.
Seguro que ya tienes también a alguno de estos visualizado. Bien, busca su apoyo. Cada uno de ellos, en su propio campo y por su forma de ser, pueden aportarte esa confianza y tranquilidad para superar esas situaciones y sus consejos van a ser mucho más cercanos (y plausibles) que los de muchos expertos…
MM/AT
