Mucha gente cree que está pensando cuando en realidad simplemente están organizando sus prejuicios.
David Bohm
David Joseph Bohm (Pensilvania, diciembre 1917- Londres, octubre 1992) fue un físico estadounidense que hizo importantes contribuciones en los campos de la física teórica, la epistemología y la neuropsicología. Ha sido considerado como uno de los mejores físicos cuánticos de todos los tiempos. Nació en el seno de una familia judía y fue criado principalmente por su padre, Samuel Bohm, dueño de una tienda de muebles y asistente del rabino de la ciudad. A pesar de haber crecido en este contexto religioso, se volvió agnóstico durante la adolescencia.
Durante la Segunda Guerra Mundial, fue uno de los convocados al Proyecto Manhattan para la producción de la primera bomba atómica. Ante su negativa para involucrarse en este proyecto, permaneció en la Universidad de Berkeley enseñando física hasta completar su PhD en 1943. La llegada de la tecnología holográfica dio a Bohm la fundamentación para postular la teoría por la que se le conoce en la actualidad. Según Bohm, existen en el universo dos órdenes: el orden explicado, cuya característica esencial es la multiplicidad, y el orden implicado, cuya característica esencial es la unidad. Ambos se encuentran en cada punto del universo, y el movimiento entre ambos es la Holokinesis. También dio charlas en ciudades de Europa y América del Norte, sobre la importancia del diálogo, y sostuvo varios encuentros con el Dalai Lama.
El cerebro ve lo que quiere ver, sin una mente abierta somos ciegos. Si únicamente queremos ver el mundo pasándolo a través del cristal de nuestra óptica, de nuestra percepción o de nuestro raciocinio, estaremos desvirtuando la realidad y cualquier posicionamiento o reacción que tengamos será fruto de nuestra visión… que no tiene por qué ser la realidad.
Ya no se trata simplemente de entender el porqué de la reacción de los demás, la “famosa” empatía, hay que valorar con qué prejuicios o ideas preconcebidas nos estamos acercando a esa idea, a ese prójimo, para entender no solo su actuación, sino también nuestra respuesta. Por ejemplo: Entras a un bar y ves que todos los empleados son asiáticos, seguramente chinos… ¿vas a presuponer algo diferente que si fueran occidentales (y no digo españoles porque puede que tanto unos como otros lo sean) ?, bueno, pues eso es lo que David Bhom llama “organizar prejuicios”. Estamos actuando en función de unos cánones pre-establecidos en nuestra cabeza sin abrir suficientemente la mente para entender que es así. Darnos cuenta de esta situación es el primer paso para evitarla, cuando estemos evaluando una idea, un acto y pensando nuestra respuesta, valoremos, además de la empatía, bajo que óptica lo estamos mirando.
MM/AT
