La felicidad no es la ausencia de problemas; es la habilidad para tratar con ellos.
Steve Maraboli
Steve Maraboli (Port Washington, Nueva York – abril 1975) es un científico estadounidense del comportamiento que se especializa en psicología motivacional, dinámica de liderazgo y mentalidad de máximo rendimiento. Orador, autor y observador social, es reconocido como una voz líder en los campos de los negocios, la mejora personal y el potencial humano. Ha inspirado y formado a una amplia gama de audiencias en más de 30 países con su estilo único de unir ciencia conductual de vanguardia, metodologías comerciales probadas, humor, historias inolvidables y conocimientos sociales.
El Dr. Steve es el director del Instituto Estadounidense para la Educación en Ciencias del Comportamiento en Nueva York y es miembro de la junta del Centro de Investigación Michael Thomas para Ciencias Sociales y del Comportamiento. Recibió el prestigioso Premio de las Naciones Unidas a la Filantropía y continúa trabajando en apoyo de Global Literacy and Education. En 2016, fue seleccionado por Inc. Magazine como «Líder principal a seguir», y lo nombró como «El hombre vivo más citado» (2016). Como denominador común de muchas historias de éxito profesional y personal, Steve Maraboli ha dedicado casi 20 años a perfeccionar su metodología.
Si hace unas semanas utilizaba una voz japonesa (Ikigay) con ánimo de explicar el sentimiento de felicidad, esta semana traigo la visión de Steve Maraboli que nos da una versión mucho más occidentalizada de su significado y un camino de cómo llegar a ella. Podría parecer que incluir problemas y felicidad en la misma frase es una contradicción. Ya vemos que para Steve no es así. Felicidad es estado, es emoción, es sentimiento. Un sentimiento que debería ayudarnos a resolver las ecuaciones de la vida. Los problemas no generan infelicidad. La infelicidad la generamos nosotros cuando no somos capaces de enfocar esos problemas buscando una solución confortable. El mismo Steve en otra frase nos dice: “Eres lo que eres, porque es lo que has elegido ser. Si no estás satisfecho, debes cambiar desde adentro hacia afuera. En cualquier momento dado, la opción de ser feliz está presente; sólo tenemos que elegir ser feliz”. Cambiar nosotros, no cambiar a los otros. Ni el entorno. Solo nosotros vemos, desde nuestra única y personal perspectiva, la forma en que podemos modificar las situaciones que nos toca vivir, y podemos hacerlo desde varios enfoques. Seguramente unos más acertados que otros, pero seguro que no deberían ser un inconveniente para minimizar o frustrar nuestro bienestar.
“La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante”, decía Antonio Gala y así es. Pero, como todas las cosas, debemos trabajar para que cuando llegue el momento no nos afecte, que tengamos que ocuparnos, no preocuparnos y la única manera es aprender a cambiar nuestra percepción de los problemas. La detección de cualquier problema nos llega a través de la percepción, la forma en que el problema es tratado es fruto de la manera en que es percibido y la estrategia que se elija, la manera en que esa estrategia se ejecuta e, incluso, la forma en que se evalúan sus resultados, también son frutos de la percepción.
Si nos conocemos, si conocemos cómo opera nuestra percepción y cómo influye en nuestra manera de lidiar con los problemas, para enfrentarlos, cuestionarlos o evadirlos, estaremos dispuestos a retar nuestra percepción inicial para buscar y evaluar opciones. Y ese es el camino para hacerlo sin dejar de ser felices.
MM/AT
