Olvida lo que debe ser olvidado, para que puedas recordar lo que debe ser recordado.
Bing Xin
Bing Xin cuyo nombre real era Xie Wanying (Fujian, octubre 1900 – febrero 1999) fue una escritora, traductora y poeta china. Fue una de las escritoras chinas más prolíficas del siglo XX. Fue presidenta de la Federación China de Círculos Literarios y Artísticos. Su seudónimo Bing Xin (literalmente «Corazón de hielo») tiene el significado de un corazón moralmente puro, y está tomado de una línea de un poema de la dinastía Tang de Wang Changling. Bing Xin publicó su primera prosa en el Morning Post, The Impressions of the 21st Hearing y su primera novela Two Families en agosto de 1919.
Su carrera literaria abarcó más de siete décadas, desde 1919 hasta la década de 1990. En septiembre de 1994, Bing Xin ingresó en el Hospital de Beijing debido a una insuficiencia cardíaca. Desde el 13 de febrero de 1999 su condición se deterioró y murió el 28 de febrero de 1999 en el Hospital de Beijing a la edad de 98 años. Poco antes de su muerte, Zhu Rongji (primer ministro), Li Ruihuan (presidente del politburó chino), Hu Jintao (secretario general del partido comunista) y otros líderes centrales, así como líderes y escritores Representantes de la Asociación de Escritores de China la visitaron personalmente en el hospital.
Algunas veces, cuando el recuerdo es especialmente doloroso, nuestra propia razón pone un muro en la memoria escondiéndolo. A esos casos, normalmente vivencias extremas, nuestra mente les ha puesto un velo al considerar que no estábamos preparados para soportarlos en el momento que ocurrió, y ha preferido acallarlo. Pero en algún momento acabará por volver.
Las cosas que queremos olvidar son las que más se recuerdan. Y es que olvidar no es tarea sencilla. Dejando al margen temas drásticos como traumas o bloqueos emocionales que deben ser tratados cuando aparecen; olvidar, o mejor dicho “querer olvidar” es un ejercicio que presupone como mínimo dos tareas: Aceptar y consentir.
De entrada, parecen dos sinónimos, pero las diferencias son notables. Aceptar – Admitir, es recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, y por ende lo que nos llega. Mientras que, consentir – tolerar, es permitir algo o condescender en que se haga. Para olvidar, igual que en un proceso de duelo, debemos pasar de la negación y la rabia a la aceptación… y después, una vez aceptado, permitir que fluya, que nos abandone; es en ese momento, cuando no puede dañarnos que será más fácil desprendernos de él.
MM/AT
