Apreciar todo, incluso lo ordinario. Sobre todo lo ordinario.
Pema Chödrön
Pema Chödrön, nacida como Deirdre Blomfield-Brown (Nueva York, julio 1936), es una estadounidense practicante de budismo tibetano. Chödrön es una monja ordenada, originalmente acharya del budismo Shambhala y discípula de Chögyam Trungpa Rinpoché.. Comenzó a estudiar con el Lama Chime Rinpoché durante sus frecuentes viajes a Londres, a lo largo de varios años. En Estados Unidos estudió con Chögyam Trungpa Rinpoché en San Francisco. En 1974, se convirtió en una monja budista novicia bajo la guía de Rangjung Rigpe Dorje, el decimosexto Gyalwa Karmapa. En Hong Kong en 1981 se convirtió en la primera estadounidense, en la tradición Vajrayana, en convertirse en una monja o bhikṣuṇī completamente ordenada.
Chögyam Trungpa Rinpoché nombró a Pema Chödrön directora del Centro Boulder Shambhala (Boulder Dharmadhatu) en Colorado a principios de la década de 1980. Chödrön se mudó a la Abadía de Gampo en 1984, el primer monasterio budista tibetano en América del Norte para hombres y mujeres occidentales, y se convirtió en su primera directora en 1986. Chödrön enseña el tradicional retiro «Yarne» en la Abadía de Gampo cada invierno, y la «Guía del estilo de vida del Bodhisattva» en Berkeley cada verano. Ha escrito más de una docena de libros entre los que destaca: Cuando todo se derrumba. No hay tiempo que perder y Comienza donde estás: guía para vivir compasivamente.
Apreciar lo ordinario es la mejor forma de apreciar la vida. Somos capaces de cambiar nuestro humor a peor por un sencillo contratiempo y, en cambio, no sabemos valorar la multitud de regalos que nos hace la vida cada día. Los estudios en psicología positiva nos dicen que necesitamos, como mínimo, tres eventos positivos para “contrarrestar” uno de negativo. Pero, ¿cómo vamos a equilibrar nada si no somos capaces de considerar los pequeños eventos positivos? Nos frustramos por las nimiedades más grandes, cuando, al revés, no hemos sido capaces ni siquiera de valorarlas. Y así, con ese comportamiento (o será mentalidad), llega el día que “solo” porque está lloviendo ya ponemos mala cara.
Piensa, ¿realmente, cuando te ocurre alguno de esos pequeños incidentes – ni siquiera contratiempos – el cambio de humor que te genera es proporcional? Seguro que una gran cantidad de veces no.
Para evitar llegar a ese proceso de negatividad es necesario ir por la vida recordando la frase de Pema Chödrön. Plantéate ahora, sea la hora que sea cuando leas esto, ¿cuántas cosas buenas ya te han sucedido? Y no, no estoy hablando de ganar un premio, cobrar una herencia o conocer al amor de tu vida. Hablo de cosas mucho más sencillas pero que te han facilitado tu día, te han proporcionado una ayuda o simplemente te hecho florecer una sonrisa… y resulta que ni siquiera lo habías pensado.
MM/AT
