Integra tu sombra.
Manel Menal
Cada una de las cosas que no te gustan, que no soportas, que te molestan de los demás pertenecen a lo que Carl Jung llamaba la Sombra. “Somos luz y sombra, pocas veces integramos a los dos, la sombra es el inconsciente y hasta que no lo hagamos consciente lo llamaremos destino”. Así lo definía.
Se nos educa para ser obedientes, para seguir las normas, los dogmas, para agradar a los demás… y en algunas ocasiones eso significa ir en contra de nuestra propia alma. Conforme vamos creciendo aprendemos que hay actitudes nuestras que son aceptadas por nuestro entorno y otras que los demás consideran inapropiadas. De este modo, vamos seleccionando en nuestro interior lo que creemos es correcto y lo que pensamos no lo es. Todos estos aspectos que negamos de nuestra personalidad conforman lo que se conoce como la sombra.
Para identificar cuál es tu sombra puedes hacer lo siguiente: Fíjate en lo que más te molesta de los demás; lo que realmente te altera. ¿Y, sabes qué? Esos son aspectos de tu lado oscuro proyectados al exterior. Presta atención, todo aquello que te causa dolor, que te hiere y no entiendes muy bien porqué está relacionado con algún tipo de represión encerrado en tu sombra. Cada cultura, cada familia y cada persona concebimos de manera diferente lo que está bien y lo que está mal. Y así, confeccionamos unas creencias en nosotros que proyectamos en los demás y que condicionan nuestra percepción y entonces reaccionamos frente a lo que nos pasa. Si nos encontramos con cosas que nos molestan es porque las tenemos sometidas en nuestra sombra.
Entonces, ¿cómo integrar la sombra?
Integrar la sombra implica reconocer y trabajar en aceptar las cualidades de las cuales no nos enorgullecemos – no estoy hablando de defectos, estoy hablando de cualidades que nos molestan por no tenerlas desarrolladas – y, por otro lado, reconocer aquellas cualidades que nos abren nuevas posibilidades de ser y que no sabíamos que teníamos. … El que podamos integrar nuestra sombra es una cuestión de amor y aceptación. Pregúntate: ¿Eres lo que la gente espera de ti o quien realmente quieres ser? ¿Qué partes de ti no aceptas y reprimes al relacionarte? ¿Dónde vives? Y no, no me refiero a tu código postal si no: ¿En qué nivel de emociones, vibraciones vives cada día? Cuando te alteras… ¿Qué se está alterando? ¿Tú, como parte consciente o tu ego inconsciente?
Hay que aceptar la parte de nuestro interior que se perturba. “Tengo que permitirme sentir, aunque duela”. Esa es la forma de reconocernos y de cambiar. Siddharta Gautama Buda lo expresaba de forma parecida: “Todo lo que te molesta de otros seres, es sólo una proyección de lo que no has resuelto en ti mismo”. La próxima vez que te irrites con alguien piensa: ¿qué está provocando esta reacción negativa en mi interior? ¿qué parte de mi es la que se incomoda? ¿qué inseguridad está amenazando? Seguramente empezarás a encontrar respuestas que no esperabas. Y si ves que realmente no te debe/puede afectar serás capaz de asimilarlo / integrarlo y, por tanto, evitar que te afecte.
MM/AT
