Enfócate a dónde quieres ir, no en lo que temes.
Anthony Robbins
Anthony J. Robbins (California, febrero 1960), más conocido como Tony Robbins, es escritor de libros de desarrollo personal, finanzas personales y orador motivacional estadounidense. Es autor de seis bestsellers internacionales, incluido el número 1 del New York Times en 2014, MONEY: Master the Game e UNSHAKEABLE: Your Financial Freedom Playbook (2017).
Ha sido distinguido por Accenture como uno de los «50 mejores intelectuales empresariales del mundo», por Harvard Business Press como uno de los «200 mejores gurús empresariales» y por American Express como uno de los «Seis principales líderes empresariales del mundo». El artículo de portada de la revista Fortune lo nombró «CEO Whisperer» y ha sido incluido en el Top 50 de las 100 personas más poderosas en finanzas globales de la revista Worth durante tres años consecutivos.
A la frase de Robbins le veo una relevancia con respecto a otras del mismo estilo y no por el hecho de desestimar los miedos – que ya es importante – si no porque nos pide centrarnos en el camino, en el objetivo, más que en el resultado. Ese es el método, visualizar la manera de llegar. Imagina el modo de conseguir los logros, y no apartes la mirada. Después, una vez hayas alcanzado tu meta, será el momento de disfrutar de su emoción, del contenido, del logro obtenido y, por si ello no llega cumplirse de la forma en que te hubiera gustado, está perfecto disfrutar el camino.
¿Qué necesitas para enfocarte correctamente? pasión, intensidad, entusiasmo… podemos nombrarlo de muchas maneras, pero la definición siempre será la misma. Tener la fogosidad y vehemencia de ánimo para conseguir aquello que queremos. Continuar sintiendo la excitación necesaria para seguir adelante, aunque haya miedos, problemas o cualquier escollo, y seguir sintiéndonos cautivados por conseguir una meta. Y aquí ya no estoy tratando de temas profesionales, todos tenemos objetivos muy diversos, familiares, sociales, formativos, etc. Para alcanzarlos, sino tenemos la intensidad necesaria, los perderemos por el camino.
Eso sí, además de pasión, hay que tener un cierto conocimiento de los riesgos y asumir la capacidad de superarlos. Enfocarse también es eso. Conocer o percibir los probables inconvenientes que pueden surgir para adelantarnos a ellos o para, una vez vistos, solventarlos. Ya lo decía Daniel Defo en su novela Robinson Crusoe: “Es estúpido iniciar un trabajo sin calcular los costos ni juzgar la capacidad de poder realizarlo”. Aunque yo no hablaría de estupidez si no de temeridad.
De cualquier manera, hay que tener fe en la propia fuerza. Si tienes un sueño, has valorado los inconvenientes y previsto (la mayoría) de obstáculos, no tengas duda. Adelante. Recuerda: “Dios no te hubiera dado la capacidad de soñar sin darte también la posibilidad de convertir tus sueños en realidad.” Héctor Tassinari.
MM/AT
