Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Proverbio chino.
Querer mantener abierta una puerta cuando desde el otro lado ya han cerrado el paso es un error bastante común. No distinguir o peor aún, ignorar esa barrera nos hace perder tiempo y generar esperanzas que no serán realidad más que en nuestros sueños. Hay que aprender a reconocer la situación, “cerrar ese libro” y buscar un nuevo camino. Enfadarse, buscar explicaciones (cuando en la mayoría de las veces la decisión no ha sido nuestra) o justificar lo ocurrido no hará que desaparezca o que cambie la situación. Hay que asimilarlo y seguir mirando hacia adelante.
Decía John Dewey: “llegar a una meta es el punto de partida hacia otra”. Aunque, en este caso, parece que la interpretación sea en positivo no tiene por qué ser siempre así. Llegar a una meta, a la última página de cualquier decisión puede que cierre un camino que creíamos más largo o perdurable, pero siempre, siempre, es el inicio de una nueva situación. Encontrar esa ventana que se abre tras la puerta que se cierra es la nueva meta a la que debemos dirigir nuestros esfuerzos. Quedarnos atorados, lamiéndonos las heridas, no nos deja enfocarnos en buscar (¿encontrar?) nuevas salidas. Está claro que siempre necesitaremos un periodo de duelo, pero lo importante es marcar sin prisa, pero sin pausa, las nuevas metas que queremos conseguir.
MM/AT
