La libreta de las decisiones.
Había una vez un emprendedor que tenía una libreta donde guardaba la forma en que había ejecutado todas las decisiones importantes de su vida. El emprendedor hojeaba ese cuaderno cada vez que tenía problemas para tomar una decisión. Mirarlo le ayudaba a inspirarse, a recordar qué había hecho, qué metodología había seguido, qué había descartado.
Un día, hojeando la libreta se dio cuenta que, cada vez, en el momento que había tomado una decisión, le era imposible saber cuáles serían las consecuencias que iban a traer. Pero en aquel momento, cuando lo escribía para ejecutar la decisión sabía que era la justa para él.
Iba pasando las hojas intentando comprender cómo podría prever, anticipar con razonable probabilidad, para obtener siempre lo que buscaba. Pensaba: ”hoy puede saber las consecuencias de las decisiones que tomé tiempo atrás, pero entonces no podía saber porque estaba en el presente que ahora es pasado y no podía conocer el futuro que ahora es presente”.
Hojea la libreta para averiguar qué medios ha utilizado, qué pensamientos ha tenido, qué sensaciones y emociones ha sentido. Mirando el cuaderno de las decisiones nota que algunos elementos se repiten. Siempre ha tenido las ideas muy claras sobre lo que deseaba lograr a corto o a largo plazo, ha recogido los datos suficientes, los ha examinado, ha imaginado escenarios diferentes, ha calculado el riesgo y ha confiado en los resultados.
El último ingrediente que se repite es que una vez que ha tomado la decisión mira siempre hacia adelante y no vuelve la vista atrás.
Ya lo sabes, si tienes las ideas claras, si has revisado los riesgos… lánzate; y una vez tomada la decisión no vuelvas a mirar atrás.
MM/AT
