Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela.
Pitágoras
Pitágoras (Isla de Samos, actual Grecia, h. 572 a.C. – Metaponto, hoy desaparecida, actual Italia, h. 497 a.C.) Filósofo y matemático griego. Aunque su nombre se halla vinculado al teorema de Pitágoras y la escuela por él fundada dio un importante impulso al desarrollo de las matemáticas en la antigua Grecia, la relevancia de Pitágoras alcanza también el ámbito de la historia de las ideas. Su pensamiento, teñido todavía del misticismo y del esoterismo de las antiguas religiones mistéricas y orientales, inauguró una serie de temas y motivos que, a través de Platón, dejarían una profunda impronta en la tradición occidental.
No se ha conservado ningún escrito original de Pitágoras. Sus discípulos —los pitagóricos— invariablemente justificaban sus doctrinas citando la autoridad del maestro de forma indiscriminada, por lo que resulta difícil distinguir entre los hallazgos de Pitágoras y los de sus seguidores. Se le atribuye a Pitágoras la teoría de la significación funcional de los números en el mundo objetivo y en la música; otros descubrimientos, como la inconmensurabilidad de la diagonal de un cuadrado de lado mensurable o el teorema de Pitágoras para los triángulos rectángulos, fueron probablemente desarrollados por la Escuela pitagórica.
Escribía J. Bucay: “necesitar ayuda no es ser débil, débil es depender de quien ayuda”. Es la misma afirmación relatando la visión de quien puede recibir el apoyo. Todos, en algún momento hemos necesitado o necesitaremos la ayuda de alguien, pedirla y/o aceptarla no nos hace más frágiles, ni más débiles. Puede que sea únicamente nuestra conciencia, ¿o debería decir nuestro orgullo? El que nos haga creer eso, pero recibir ayuda, cuando se necesita, es la forma más rápida de salir del problema. Y también una buena forma de saber quién está a nuestro lado.
Kant daba otra versión sobre el mismo asunto: “Todo lo que hagas por otro que ese otro pueda hacer por sí mismo, no lo ayuda, lo hace inútil”. En este caso, ampliando la visión de Pitágoras, ya no habla sobre la posibilidad de ayudar más de lo necesario, directamente nos dice que esos esfuerzos que se hacen son baldíos pues solo sirven para aumentar la flojedad del que lo recibe. “Ayúdame y te habré ayudado…” cantaban Los Secretos allá por 1995, aunque Enrique Urquijo la escribió para su hija recién nacida y con otro contexto (su hija nació cuando él estaba inmerso en un proceso de desintoxicación), ayudar es también beneficioso para el que da. Recibir; recibir depende de los demás no es un acto que provocamos si no del que nos beneficiamos sin más. En cambio, dar, sin contraprestaciones, de forma voluntaria y sin esperar nada a cambio es un gesto de generosidad al desnudo, gratificante, satisfactorio y que te permite apreciar y estar agradecido de lo que tienes.
Así pues, si estás en disposición de ayudar no lo dudes también saldrás beneficiado. Eso sí, asegúrate que tu ayuda sirve de apoyo no de disuasión a quien la recibe.
MM/AT
