La Frase de la semana 126

Robert Thaves (octubre 1924 – agosto 2006) fue el creador de la tira cómica Frank and Ernest. El deseo de Thaves de convertirse en dibujante comenzó en su infancia. No tenía ningún entrenamiento formal, pero practicó estudiando y dibujando las obras de otros dibujantes. Era tan hábil que podía identificar al dibujante de una tira cómica sin mirar la firma. Mientras aún estaba en la universidad se publicaron en algunas revistas sus primeras caricaturas. Continuó interesado en las caricaturas y desarrolló la tira de Frank y Ernest mientras trabajaba como psicólogo industrial vendiendo ocasionalmente cómics a publicaciones como Saturday Evening, Post, True y CosmopolitanFrank y Ernest comenzaron a aparecer en revistas ya en la década de 1960, pero se distribuyeron por primera vez a nivel nacional el 6 de noviembre de 1972. El distribuidor de Frank y ErnestUnited Media explica que la tira fue publicada por más de 1.300 periódicos y leída por 25 millones de personas.

En una de esas tiras cómicas de Frank y Ernest en 1982, Thaves escribió sobre Fred Astaire: «Seguro que era genial, pero no olvides que Ginger Rogers hacía todo lo que hacía, al revés … y con tacones altos». El sitio web oficial de Ginger Rogers acredita la frase de Thaves y usa su línea original. A menudo, la cita se atribuye incorrectamente a otras personas, Faith Whittlesey o Ann Richards[1], quien popularizó la frase en su discurso de la Convención Nacional Demócrata de 1988, parafraseándola como: «…Pero si nos das una oportunidad, podemos actuar. Después de todo, Ginger Rogers hizo todo lo que Fred Astaire hizo. Y lo hizo al revés y con tacones altos».

Lo cierto es que las cosas están cambiando, por suerte, y mucho más rápido de lo que pensamos. Allison Linn, reportera para Today, NBC y The Associated Press, escribe que de acuerdo a datos recolectados hace más de siete años, “el 33,5 por ciento de las mujeres casadas americanas estaban ganando más que sus esposos.” En unos pocos años, si no hemos llegado ya, ese número alcanzará al 50 por ciento. Por tanto. despreciar, en el sentido más amplio de la palabra, la fuerza laboral femenina es reducir la capacidad de la empresa a la mitad, es reducir el conocimiento y menospreciar puntos de vista tan interesantes o más que los masculinos… y un aporte a la economía familiar que vale la pena resaltar. Porque, entre otras razones, las mujeres han tenido que realizar un esfuerzo extra para ocupar puestos de responsabilidad y eso le da una maestría que la mayor parte de los hombres no tienen. “Ningún país puede florecer verdaderamente si reprime el potencial de sus mujeres y se priva de las contribuciones de la mitad de sus ciudadanos”, (Michelle Obama).

“Ser mujer es una tarea tremendamente difícil, ya que consiste principalmente en tratar con hombres” decía Joseph Conrad y en un ambiente laboral o de empresa todavía más difícil. Hay que evitar cualquier prejuicio a la hora de valorar a las personas, hay que eliminar las barreras conscientes o inconscientes viendo las capacidades, no el físico, valorando las competencias, no el aspecto. Porque “nadie debería tener que bailar al revés toda su vida.” (Jill Ruckelshaus, comisionada de la Comisión de Derechos Civiles de los Estados Unidos a principios de la década de 1980) y seguro que la empresa, el negocio incluso todos los que estamos alrededor podemos beneficiarnos si dejamos que sean ellas las que lleven el compás.

MM/AT

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