Hay personas cuya colocación en un puesto constituye una ofensa a su predecesor.
Robert Lembke
Robert Emil Weichselbaum, (Munich. septiembre 1913 – enero 1989) fue un presentador de noticieros alemán y presentador de programas de juegos. Lembke comenzó a estudiar derecho, pero abandonó la universidad y empezó a trabajar como periodista en el periódico Berliner Tageblatt y Simplicissimus. Se negó a firmar un juramento de lealtad a Adolf Hitler por lo que posteriormente se le prohibió trabajar como periodista en la Alemania nazi.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Lembke volvió a su trabajo como periodista. Junto con Hans Habe, Erich Kästner y Stefan Heym Lembke fundaron el periódico alemán Die Neue Zeitung en Munich. Desde 1949, Lembke trabajó para la emisora alemana Bayerischer Rundfunk, y fue, desde 1961 hasta su muerte en 1989, presentador de los programas de juegos de “What’s My Line?” (alemán: ¿Was bin ich?) en la televisión ARD alemana.
La cita de Lembke bien podría ser el prólogo de algunos nombramientos en nuestros días tanto a nivel profesional como político. Dejando de lado el tema político, no voy a caer en ese charco, me remitiré únicamente a mi experiencia y a los nombramientos empresariales internos. En algunas ocasiones, (¡no muchas, por suerte!) la designación de un nuevo cargo directivo o gerencial viene a ser una especie de redención para su antecesor. Cada persona tiene su estilo, su forma y manera de proceder, pero a todos ellos se les (pre)supone el conocimiento y la capacidad para asumir, con cierta mesura y prontitud el cargo que se les ha asignado. Lamentablemente no siempre es así. Lembke nos habla de “ofensa para el predecesor” cuando después de un tiempo se valoran las actuaciones del nuevo cargo o si el anterior pudo salir del puesto en contra de su voluntad, pero en realidad lo que debería preocuparnos es el proceso por el cual se ha llegado a esa elección. ¿qué méritos (reconocidos) o capacidades se han valorado?, ¿Quién ha propuesto o elegido a esa persona? O mejor, ¿para qué se la ha elegido? Seguramente sólo con las respuestas correctas a esas preguntas podamos entender mucho mejor esa designación y saber si realmente se ha hecho con un propósito determinado, por amiguismo… o ha sido un error.
Por otro lado, el refranero español no da otro punto de vista, más pesimista, con aquello de “otros vendrán que bueno te harán, la visión de que ciertas personas consideradas hoy malas, sean tenidas por buenas, al compararlas con otras peores… por lo que es aconsejable no radicalizar nunca los juicios negativos, puesto que a toda cosa mala bien puede suceder otra peor, tal como ocurre a menudo. Así las cosas, ¿qué es lo mejor que puedes hacer? si eres el elegido actuar con humildad hasta conocer tu nuevo cometido y si vas a “sufrir” ese nombramiento darle, de entrada, el apoyo necesario y no precipitarse en juicios hasta reconocer las aportaciones que puede traer. Como siempre, el tiempo da y quita razones, ya se encargará de poner a cada uno en su sitio y, en este caso, de si hará olvidar a los anteriores ocupantes o si por el contrario quien pasará al olvido será esa persona cuando deje la posición.
MM/AT
Robert Lembke
