Tienes que inventar la vida.
Agnes Varda
Arlette Varda, más conocida como Agnès Varda (Ixelles, Bélgica, mayo 1928 – París, marzo 2019) fue una actriz, directora, guionista y artista cinematográfica francesa. Estudió Historia del Arte en la École du Louvre y ejerció su primera actividad profesional como fotógrafa oficial del Teatro Nacional Popular parisino.
Un amigo que padecía una enfermedad terminal tuvo la culpa de que se pasara al cine. Como no podía viajar para conocer Sète, pequeña ciudad pesquera, le pidió a Agnès que la fotografiase. Pero ésta decidió que le hará más ilusión que le grabara una película que transcurriera en el lugar y así sería como si hubiera estado allí. Nace así Le Pointe Courte, historia de un tipo que se reúne con su esposa tras una ausencia significativa. Su última etapa vino marcada por Los espigadores y la espigadora, documental aclamado por la crítica que la volvió a poner en el mapa de los grandes maestros del cine en 2000. Recibió la Palma de Oro Honorífica del Festival de Cannes, en 2015, el Premio Donostia en el Festival de San Sebastián, de 2017, y a continuación el Oscar Honorífico.
La frase la pronuncia François el joven carpintero protagonizado por Jean Claude Crouot en la película la Felicidad. La Felicidad («Le Bonheur») es una película dramática (impactante, subversiva…vale la pena) de 1965, dirigida por Agnès Varda que ganó dos premios en el 15.º Festival Internacional de Cine de Berlín, incluyendo el Gran Premio del Jurado. La mujer de François y sus niños son interpretados por la familia verdadera del actor Jean-Claude Drouot. Fue la única vez que aparecieron en una película.
Inventar la vida. Es un concepto extraño… No debes vivir la vida de o para otro, no debes vivir una vida dirigida por nadie. Ana María Matute completa la cita de A. Varda, dice así: “El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad”. Este hacerte cargo de construir tu realidad es donde debemos poner todo el énfasis. Inventar la propia vida implica elegir, resolver y asumir, es decir, actuar buscando lo que se quiere.
La vida está para vivirla, no para pasarla; “La vida es la cosa mejor que se ha inventado” dice “el coronel” de Gabriel García Márquez, y así debemos proceder, sintiéndola en toda su plenitud. Todos somos la consecuencia de las decisiones que hemos tomado. Todas han sido para conseguir un fin determinado. Lo principal es que hayan sido tomadas para nuestro provecho no con ánimo de beneficiar o complacer a otro. Piensa, ¿cuantas cosas que estás haciendo o dispuesto o dispuesta a hacer por lo demás, estás haciendo para ti mismo/a? Esa es la pregunta que debes responder con toda sinceridad. Y en caso de que estés más volcado/a hacia los demás que a ti mismo/a es el momento de empezar a cambiar. Ya sabes, “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”.
MM/AT
