Pon un gramo de audacia en todo lo que hagas.
Baltasar Gracián
Baltasar Gracián y Morales (Belmonte de Calatayud, enero 1601 – Tarazona, diciembre 1658) fue un escritor y jesuita español. Estudió en el colegio jesuita de Calatayud y en la Universidad de Huesca, tras lo cual ingresó, en 1619, en la Compañía de Jesús, probablemente en Tarragona, donde se encontraba el noviciado de la provincia. Dotado de gran inteligencia y de una elocuencia a la vez rica y límpida, a partir de 1637 se dedicó en exclusiva a la predicación. En Zaragoza fue nombrado confesor del virrey Nochera, a quien acompañó a Madrid, donde residió por dos veces entre 1640 y 1641, por lo que frecuentó la corte y trabó amistad con el célebre poeta Hurtado de Mendoza. Después de una corta estancia en Navarra con el virrey, ambos se dirigieron a Cataluña donde en 1642 Nochera murió de forma violenta.
Ejerció por un tiempo de secretario de Felipe IV, tras lo cual fue enviado, en parte como castigo de la Compañía por sus ideas y escritos, a combatir contra los franceses en el sitio de Lérida (1646). Su obra más conocida, El criticón, apareció en 1651, firmada por García de Marlones, anagrama de su nombre; tal disimulo no pudo evitar el agravamiento de sus problemas con la Compañía de Jesús, que le aplicó una sanción ejemplar. Poco después se trasladó a Zaragoza como catedrático de la Universidad. De carácter orgulloso e impetuoso, y, sobre todo, mucho más hombre de letras que religioso, Gracián optó por desobedecer de nuevo a la jerarquía y publicó las partes segunda y tercera de El criticón (1653 y 1657), bajo el nombre de su hermano, Lorenzo de Gracián. El segundo volumen no le costó más que una nueva amonestación de los jesuitas, pero la aparición del tercero supuso su caída en desgracia. El padre Piquer, rector del colegio jesuita de Zaragoza, lo castigó con ayuno de pan y agua, y, tras desposeerle de la cátedra que ostentaba, lo desterró a Graus.
En la definición de audacia, “capacidad para emprender acciones poco comunes sin temer las dificultades o el riesgo que implican” hay dos conceptos que llaman la atención: capacidad y valentía. En este caso las dos son complementarias, aunque por separado cada una de ellas tiene que ver con dos figuras que, muchas veces, nos encontramos definiendo en la capacitación de personas: aptitud y actitud. Capacidad o mejor dicho capaz, según la RAE y en su tercera acepción la define como “apto, con talento o cualidades para algo” y aptitud: “capacidad para operar competentemente en una determinada actividad. Claramente intercambiables. Y la definición de valentía: “capaz de acometer una empresa arriesgada a pesar del peligro y el posible temor que suscita” y actitud: Disposición de ánimo manifestada de algún modo, manera de estar alguien dispuesto a comportarse u obrar. Donde también hay un paralelismo bastante evidente.
¿Por qué me intereso tanto por su significado? Porque B. Gracián como gran humanista y filósofo seguro que valoró profundamente el hecho de incorporar “audacia” a cualquier actividad. Audacia, tal como yo lo creo – y leyendo la vida de Gracián casi seguro que esa fue también su visión – no es temeridad, no es imprudencia es decisión y determinación. No es suficiente tener la capacidad para hacerlo, hay que tener también la valentía para intentarlo, para llevarlo a cabo. En algunas ocasiones nos encontramos con el conocimiento y la ocasión para llevar adelante algunos de los proyectos que nos ilusionan y sencillamente no tenemos la valentía de dar el paso. Otras veces, por temor, dejamos pasar la oportunidad sabiendo que estamos capacitados para conseguirlo y después acabamos lamentándonos de esa falta de energía. No es cuestión de arrepentirse de aquello que ya no podemos cambiar, pero aprendamos de cara al futuro seamos capaces de incluir ese “gramo de audacia” de ahora en adelante en el resto de nuestras decisiones. La cantidad, un gramo, es lo suficientemente pequeña para que al principio sea poco el esfuerzo y por tanto el riesgo que podamos adoptar. Pero después hay que ir incrementando la medida para conseguir metas más grandes. Por tanto, sea solo un gramo lo necesario o más, ves haciendo acopio de la suficiente audacia para lanzarte por nuevos retos.
MM/AT
