Una vez que has aprendido algo, queda aprendido. Ya no puedes volver a donde estabas antes.
Manel Menal
Es mi versión, mi re-mix sobre estas tres frases de gente mucho más inteligente y preparada:
– Camina siempre por la vida como si tuvieses algo nuevo que aprender y lo harás. Vernon Howard (Filósofo y escritor).
– Una vez que aprendes a abandonar, se convierte en un hábito. Vince Lombardi (Entrenador de fútbol americano).
– Lo hermoso del aprendizaje es que nadie te lo puede quitar. B. B. King (Músico).
Aprendizaje – conocimiento – experiencia. Es el proceso de maduración de cualquier persona, muchos nos quedamos avanzando en el primer paso, algunos llegan al segundo y pocos, muy pocos, en cualquier disciplina, llegan al tercero. Porque saber utilizar lo aprendido no es suficiente para adquirir conocimiento y menos aún para generar experiencia. Francis Bacon lo definía así: “El conocimiento se adquiere leyendo la letra pequeña de un contrato; la experiencia, no leyéndola”. Aunque, a mi parecer, el sentido que pretende Bacon en su sentencia va más por el camino de la sabiduría que no del aprendizaje.
Experiencia, bonito concepto. Puedes estar durante veinte años haciendo un mismo trabajo y no ganar experiencia. Porque “no es lo mismo veinte años de experiencia, que una experiencia repetida veinte años”. Podrás ganar habilidad, destreza, práctica…eso es conocimiento, pero ¿experiencia? Experiencia es el conocimiento adquirido por las circunstancias vividas, es decir, haber aprovechado esas circunstancias para poder aplicar, en un futuro, esas habilidades. Si únicamente somos capaces de repetir de la misma forma y manera lo hecho anteriormente estamos acumulando años, pero no experiencia. Ahora bien, si en cada una de esas prácticas eres capaz de valorar y por tanto añadir o mejorar tu actuación es la forma en la que, ganando conocimiento, llegarás a manejar experiencia.
Pero volvamos a la frase inicial, cuando digo “queda aprendido” es porque, para bien o para mal, ese concepto, situación o momento ha quedado grabado en nuestra memoria de forma indeleble. Para bien o para mal ya que lo acaecido puede haber tenido un desenlace positivo, agradable o no. Y de las dos maneras se no ha hecho inolvidable. No es leer un libro y aprender de su contenido, porque a veces no queda más que ser parte de nuestra biblioteca, es vivir la situación, disfrutar (o sufrir) lo acontecido y tener la capacidad de aplicar ese aprendizaje en las siguientes, y posiblemente diferentes, situaciones. Eso es el “no puedes volver a donde estabas antes”. Si eres capaz de aprender de esos momentos seguro que acabarás no solo con el conocimiento de cómo actuar sino con la reacción justa para solventar el problema.
MM/AT
