¿Por qué molestarse si la vida va a tomar sus propias decisiones?
Hijos de los Hombres – Alfonso Cuarón
Children of Men (Hijos de los hombres, en España; Niños del hombre, en Hispanoamérica) es una película de ciencia ficción del 2006, dirigida y coescrita por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón. El guion, basado en la novela homónima de P. D. James (de 1992), fue adaptado por cinco escritores, con contribuciones del actor Clive Owen. La película se desarrolla en el futuro, en 2027, donde dos décadas de infertilidad humana han dejado a la sociedad al borde del derrumbe. Inmigrantes ilegales buscan refugio en el Reino Unido, cuyo último gobierno funcional impone opresivas leyes de inmigración sobre los refugiados. Owen interpreta al empleado público Theo Faron, quien debe ayudar a una refugiada (Clare-Hope Ashitey) a escapar del caos.
Alfonso Cuarón Orozco (Ciudad de México, noviembre 1961) es un director, guionista, productor y editor de cine y fotógrafo mexicano. Ganador en 2014 y 2019 del Premio de la Academia como Mejor Director por las películas Gravity y Roma, respectivamente. Es considerado uno de los cineastas mexicanos más importantes de su generación, junto a otros como Guillermo del Toro o Alejandro González Iñárritu.
La frase, en la película, la dice Jasper Palmer (el gran Michael Caine),que es un ex caricaturista político vuelto comerciante de marihuana totalmente desesperanzado, desengañado pero dispuesto a morir por sus amigos y por sus ideas. Puede que en algún momento todos hemos tenido la sensación que transmite la frase de hoy. Aquella de que seguir remando contra corriente no valía la pena y que es mejor dejarse llevar. Pero no es así, dejarse llevar, fluir, cuando no puedes luchar está bien; pero siempre, siempre hay alguna cosa que va a depender de nosotros. Eso es lo que debemos averiguar y es ahí donde debemos actuar. Las decisiones no las toma la vida, las tomamos nosotros, sean acertadas o no, culpar después a los otros, a las circunstancias o al propio destino de sus consecuencias es negar nuestra participación en el proceso. Y eso nunca es así. El propio Jasper, al final, actúa contradiciendo su propio credo pues acaba sacrificando su vida, una decisión única, por salvar la de sus compañeros.
Sin tener que llegar a ese extremo – exponer nuestra vida – modificar el destino siempre está en nuestras manos, eso no quiere decir luchar contra él, quiere decir aprender a diferenciar entre lo que puedo hacer y lo que me gustaría hacer. O mejor dicho lo que está sucediendo con lo que me gustaría que sucediese. No debes peguntarte ¿qué debo hacer? Pregúntate ¿qué puedo hacer? Parece sutil, pero esa es la diferencia para cambiar, está entre ese debo y ese puedo. Es cuestión de actitud y después de resultado. No siempre seremos capaces de modificar al 100% las consecuencias, pero seguro que podremos influir en los efectos que pueden producir. Y si no es así, aprenderemos a convivir con ello que también es importante.
MM/AT
