La Frase de la semana 115

Federico Fellini (Rímini, Italia, enero 1920 – Roma, octubre 1993) fue un director de cine italiano. Sus primeras grandes aficiones, antes de descubrir su pasión por el cine, fueron el dibujo y la caricatura, a los diecisiete años publicó en una revista sus primeras caricaturas. En 1939, se trasladó a Roma con la intención de cursar estudios de derecho y jurisprudencia en la Universidad de Roma, estudios que nunca terminó. En 1940, tras un breve paso por la radio, hizo su primera incursión en el cine al participar, en calidad de guionista, en la película ¡El pirata soy yo!, dirigida por Mario Mattoli. Fue el primero de una larga lista de filmes en los cuales se ocupó de preparar el guion.

Fecha clave para Fellini en su relación con el cine fue 1944, año en que conoció a Roberto Rossellini. Junto a Rossellini, quien se convirtió en su tutor, colaboró como guionista en Roma, ciudad abierta. En 1951 se estrenó como director, primero codirigiendo, junto a Alberto Lattuada, el filme Luces de varieté, y posteriormente en su ópera prima El jeque blanco. Al año siguiente ganó su primer premio: un León de Plata por Los inútiles en la Mostra de Venecia. En 1954, y en aquel mismo certamen, ganó un León de Plata por su siguiente película, La strada, su primer filme de resonancia internacional y que le reportaría, así mismo, su primer Oscar. Sus siguientes películas recibieron toda clase de premios internacionales, como la Palma de Oro por La dolce vita. Películas como Roma o Y la nave va marcan la posterior producción de Fellini, dueño de un universo muy personal y de un estilo extremadamente libre. En 1993, poco antes de su muerte, recibió su quinto Oscar al conjunto de su carrera en una conmovedora ceremonia.

            Dice la biblia: “por sus obras los conoceréis” (Mt. 7, 15-20) mismo sentido que la frase de Fellini, lo que haces, lo que has hecho es lo que da valor a tu vida. No solo los éxitos conseguidos sino también la forma en que te has enfrentado a tus retos, sea cual sea el resultado obtenido. Vivir siempre y en todo instante con la máxima emoción. El mismo Fellini decía en otro momento: “no hay principio ni final, solo hay una infinita pasión por la vida”, esa pasión es la que nos hace vivir, cuando la perdemos estamos más cerca de los recuerdos que de las ilusiones, más cerca de mirar atrás en vez de seguir mirando adelante. Decía Jude Law en Gattaca[1], “¿Quieres saber cómo lo conseguí?… Así es cómo lo conseguí, jamás me reservé nada para la vuelta.” Ese es el camino poner pasión en todo lo que hacemos.

Porque para dejar huella no es necesario caminar mucho, ni llegar lejos, basta con apretar con la fuerza necesaria para marcar el suelo. No tenemos que conseguir grandes cosas para los demás, tenemos que conseguir cosas para nosotros, para satisfacer nuestro propio espíritu. Eso es lo que puede complacernos saber que lo realizado, lo conseguido ha sido a través de poner todo el interés, toda la actitud y la pasión.

MM/AT

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