El rencor es un veneno que tú te tomas esperando que otro se muera.
Alex Dey
Alejandro «Alex» Dey (Chihuahua, junio 1958) es un mexicano-norteamericano, coach, orador motivacional, asesor de ventas y escritor. Dey escribe y habla sobre temas como la superación personal, el coaching y las técnicas de venta. Alex pasó sus primeros trece años de vida entre la frontera de Estados Unidos y México trabajando como limpiabotas hasta que lo adoptó una familia estadounidense que le dio trabajo y refugio en Estados Unidos. A los 19 años, Day ya era un exitoso comercial de ventas. A los 26 años abrió una cadena de restaurantes en Texas generando su primer millón de dólares. Después de su éxito en ventas y restaurantes, Dey se mudó a Miami, donde abrió el Instituto de Investigación Dey, cuyo propósito es estudiar el comportamiento humano. Preparado con esta información, Dey comenzó a dar seminarios a compañías de seguros en la Ciudad de México.
En sus dinámicos eventos ha capacitado a más de un millón de personas, ha realizado más de 5000 conferencias en América Latina, Estados Unidos y Europa. En sus eventos públicos sigue hablando a un promedio de 18 a 20 mil personas mensualmente. Cuenta con ocho libros en el mercado, varios de los cuales son Best Sellers, y de los que ha vendido más de un millón de copias; entre ellos sobresale la Biblia del vendedor. Actualmente dispone de programas de televisión en Televisa y programas en la radio nacional mejicana.
Nelson Mandela tenía una cita muy parecida: «El rencor es como tomar veneno y esperar que mate a tus enemigos.». Rencor, según la RAE: “sentimiento de hostilidad o gran resentimiento hacia una persona por considerarlo causante de cierta ofensa o un daño recibidos y que se manifiesta en palabras o actos hostiles…” el rencor es una emoción negativa… de la que seguramente nadie puede escapar, pero si podemos aprender a dominar. Sentir rencor es una protección para huir del dolor que puede producirnos una situación determinada pues convirtiendo la tristeza en rencor nos sentimos más fuertes; pero es ficticio, no solucionamos nada, sentir rencor no arregla ningún problema, al contrario, nos puede provocar infelicidad.
Al margen de otras cuestiones sentir rencor es una pérdida de tiempo, ya que este sentimiento sólo afecta a quien lo siente puesto que a la persona a la que va dirigido o no lo nota o le será indiferente lo que podamos sentir hacia ella; además es un tema de percepción muy personal, donde algunos pueden ver una ofensa imperdonable, otros pueden considerarla como algo exento de importancia y por tanto ni siquiera ser conscientes del posible daño causado. Por tanto, primero, verifiquemos realmente que el responsable era consciente de lo que hacía/decía, si no es así, hagámosle ver el problema, pero si verdaderamente su intención era herirnos, no alimentemos ese sentimiento; eso no quiere decir perdonar, para eliminar el rencor no es necesario perdonar, tampoco debemos pensar en venganza, “antes de embarcarte en una venganza, cava dos tumbas”, (Confucio), porque seguro que puedes salir también malparado de la acción resultante, además, vengarse provoca un bienestar momentáneo que nunca satisface completamente. Goethe nos da una solución a este aspecto: “la venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible”.
Volviendo a la manera de “cortar” ese lazo que nos une a ese sentimiento y recuperar nuestra cierta paz interior (por lo menos en lo que a este efecto nos supone), hay que seguir cierto orden:
· Descargar. Volcar todo lo que nos supone, escribirlo, gritarlo, en definitiva, soltarlo.
· Aceptar. La vida es injusta, pues sí, que le vamos a hacer. Vivamos con ello.
· Aprender. Nos ha pasado, las cicatrices nos recuerdan a donde no debemos volver.
· Proseguir. Ya está, no todo siempre es igual, hay que volver a creer y seguir adelante.
Son consejos fáciles, lo difícil (como siempre) es llevarlos a la práctica, pero es la manera de superar esas situaciones.
MM/AT
