La Frase de la semana 113

Nada es siempre así en todo.

Teodore Sturgeon

Theodore Sturgeon, nacido Edward Hamilton Waldo, (Nueva York, febrero 1918 – Oregón, mayo 1985) fue un escritor estadounidense considerado como uno de los grandes precursores de la ciencia ficción actual. Después de un primer divorcio, su madre se casó con William Sturgeon, y Edward cambió su nombre por el de Theodore que compatibilizaba mejor con su apodo, «Ted». Aunque nunca fue muy popular entre el público, y no fue un autor con grandes premios en su haber, fue una influencia muy clara para autores como Kurt Vonnegut, Ray Bradbury, Samuel R. Delany o Harlan Ellison. Su novela más famosa, More Than Human (Más que humano, 1953) se considera uno de los clásicos del género de la ciencia ficción, y tuvo una gran repercusión en determinados círculos literarios, particularmente europeos.

También escribió guiones para la primitiva Star Trek a finales de los años 60, y varias de sus historias han sido adaptadas a televisión (tanto en series como en telefilmes) o al cómic. La frase, también conocida como ley de Sturgeon, es un adagio derivado de una cita del escritor: «Nothing is always absolutely so», traducible por «Nada es siempre así en todo» o «No existe la verdad absoluta».

“Nada es siempre así en todo”. Es un dogma sobre el que vale la pena pensar un poco… Generalizar, sobre todo cuando las cosas no salen como esperamos – “todo va mal, siempre es un desastre, nada funciona, nunca lo haré” – solo sirve para compadecernos y caer un poco más en el desánimo. Y como dice Sturgeon no es verdad. Lo divertido es que el propio Sturgeon para contradecir ese aforismo utiliza tres palabras que comúnmente usamos para todo lo contrario: nada, siempre, todo. Hay que evitar a toda costa caer en la tentación de usarlas. Porque, además, marcar ese camino, el de las suposiciones negativas, puede llevarnos enseguida a una profecía auto cumplida. Si creo que “todo” va mal minimizo las cosas positivas y engrandezco las negativas… que acaban pareciendo más, lo que todavía refuerza mi propia negatividad.

¿Cómo evitamos ese desafío de las generalizaciones? Hay que cambiar parte de nuestro lenguaje. Evitar el: “no puedo” y “no soy capaz” y utilizar el “no sé cómo” o “no he encontrado todavía la forma de”. Que son formas de expresar mucho más amables que reducen la carga de negatividad y a continuación ver qué acciones – no lamentaciones – puedo iniciar.

¿Y, qué ocurre cuando es la gente a nuestro alrededor quien expresa esa negatividad? negatividad que puede venir adoptada en varios estados de ánimo, se pueden sentir preocupados, avergonzados, enfadados, incluso humillados o un poco de cada uno de esos sentimientos. Pues hay varias fórmulas para trabajar. Veamos un ejemplo: Contra un “es que todo me sale mal…” Hay que hacer dudar de la generalización: ¿todo? Exagerar las dudas: ¿siempre ha sido así en tu vida? Preguntar por excepciones: ¿no recuerdas alguna vez que has hecho algo bien? Son preguntas rápidas, sencillas, para hacer salir del estado de frustración o desilusión del momento que podemos hacernos a nosotros mismos o a los demás. No se trata de someter a nadie a un interrogatorio, pero si de que seamos, y sean, capaces de volver a ver el vaso medio lleno.

MM/AT

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