Todos las personas que tienen éxito se asemejan; cada una de las personas que fracasan, fracasan a su modo.
Manel Menal
Puede que a alguno os suene la frase de esta semana, pues, aunque el literal sea mío, el mérito es de León Tolstói… ya que es una adaptación de la primera frase de su gran novela Anna Karenina que dice así: “todas las familias felices se asemejan; cada familia infeliz es infeliz a su modo”, y que Jared Diamond[1] popularizó como el principio de Anna Karenina. Nos viene a decir Tolstói que, para ser feliz, un matrimonio debe tener éxito en muchos matices, entre otros: atracción sexual, manejo del dinero, educación de los hijos, hobbies, puede que incluso creencias religiosas y como no pocas discrepancias entre la familia política; y en cambio, el fracaso en sólo uno de cualquiera de estos aspectos esenciales puede llevar al hundimiento un matrimonio aun cuando tenga todos los demás ingredientes para llegar a la felicidad.
El enunciado de Tolstói puede trasladarse, como yo he copiado a Jared Diamond, a la comprensión de muchas cosas de la vida además del matrimonio, en este caso al éxito o fracaso profesional. Tenemos tendencia a buscar explicaciones fáciles y simples de cómo algunos llegan al éxito, pero siempre para la mayoría de las cosas importantes el éxito requiere evitar muchas posibles causas de fracaso. Antes de hablar de esas causas definamos éxito y fracaso para evitar confusiones; y cómo no, he buscado alguna frase que me ayudara en su ilustración. Para éxito tengo dos que me gustan por distintos motivos, la primera es de Robert Collier (escritor) que define la forma como conseguirlo, dice así: “el éxito es la suma de pequeños esfuerzos que se repiten día tras día”; y la segunda es de la actriz Meryl Streep que nos da otro rasgo imprescindible: “no tienes que ser famoso. Basta con que tu madre y tu padre estén orgullosos de ti”. Como veis, ese resultado – feliz – de una acción, se basa en el esfuerzo y en el sentimiento de satisfacción que puede conllevar para nosotros mismos o para quien nos importa. ¿Y fracaso? fracasar es “el resultado o suceso adverso e inesperado” de un proyecto o situación del cual esperábamos un desenlace diferente.
Ahora, aplicando el principio de Anna Karenina veamos algunos de esos factores que, en ausencia, nos impiden llegar a conseguir éxito. El primero, mencionado por Collier, esfuerzo, pero también necesitamos actitud, coraje, confianza o mejor dicho autoconfianza, entusiasmo, constancia, valentía, preparación, insistencia…alguno más me dejo, pero hoy solo voy a tratar un par de ellos: insistencia y preparación.
Los dos vienen definidos por el llamado síndrome del Coyote (si el de los dibujos animados con el correcaminos, bip, bip…) y que yo divido en dos partes: primera, renunciar a un proyecto solo porque ha fracasado el primer intento. Es lo que le ocurre cada episodio al coyote en vez de corregir lo que salió mal en su estrategia inicia una nueva y cambia totalmente; si después de dedicarle tiempo y esfuerzo (y seguramente dinero) a una estrategia se abandona para buscar el mismo resultado con una segunda y una tercera, no se consigue nada. Y segunda: utiliza demasiados preparativos para una sola acción sin considerar más posibilidades, es decir se lo juega cada vez a una sola carta… y así le va. Probablemente si hubiera aprendido de sus errores manteniendo la estrategia y hubiera pensado en un plan b, ya se habría comido al correcaminos al finalizar el segundo episodio.
MM/AT
