La Frase de la semana 100

El caos no es desorden; es un orden que no se entiende. Y cada uno necesitamos nuestro caos.         

Manel Menal     

Caos, palabra que deriva del idioma griego, habitualmente se refiere a lo impredecible y debido a variaciones lingüísticas, el significado de la palabra se desplazó a desorden; la RAE tiene dos entradas para la palabra: 1.- Desorden o confusión absolutos y 2.- Estado originario y confuso de la materia que se supone anterior a la ordenación del universo. En el ámbito de las matemáticas y de la física, se llama caos al comportamiento errático de distintos sistemas que varían de acuerdo con las condiciones iniciales, es decir, es la complejidad de la supuesta causalidad en la relación entre fenómenos (eventualidad) sin que se observe nada que relacione la causa con el efecto.

El matemático y meteorólogo Edward Norton Lorenz (mayo 1917 – abril 2008) fue uno de los que se topó con este fenómeno mientras estudiaba el clima mediante un modelo matemático de corrientes de aire en la atmósfera. Un día, quiso repetir una de las simulaciones, pero escogió los datos intermedios del resultado de la primera computación como condiciones iniciales de la segunda. Lo que vio fue que pequeños cambios en las condiciones iniciales provocaron resultados significativamente diferentes. Estas observaciones fueron el origen de su famosa charla “Predecibilidad: ¿Puede un aleteo de una mariposa en Brasil desencadenar un tornado en Texas? “. Con motivo de esta conferencia Lorenz acuñó el término “efecto mariposa”.

La teoría del caos y el efecto mariposa viene a explicar que algo tan complejo como el universo todavía hoy tiene factores que nos parecen impredecibles… pero no por ello deja de ser hermoso. Si el propio universo es caos ¿porque vamos a ser nosotros menos? cada uno tenemos nuestro propio caos, cada uno creamos nuestro propio mundo y con él nuestro caos. Caos puede ser sinónimo de confusión, pero la confusión no tiene la misma medida para todo el mundo. Depende en gran medida de nuestra percepción y es selectiva, por ejemplo, lo que en unos momentos llamamos aglomeración (tren, metro, tienda), en otros momentos lo llamamos ambiente (discoteca, bar, manifestación), pues sucede parecido con el caos. Lo que para unos puede ser desorden o provocar desconcierto para otros es la manera rutinaria de vivir porque cada uno lo vemos y vivimos desde percepciones diferentes.

 Lo que debemos entender es que impredecible, o caos, no debe significar negativo o nocivo, decía David Kessler[1] “la vida no se convierte en caos cuando se renuncia a su control. Por el contrario, transcurre según el orden natural de las cosas.”  Así pues, dejar que las cosas “sucedan”, y aceptarlas tal como son, forma parte de nuestro aprendizaje personal. No podemos ir “contra” el universo (¿o será mejor decir destino?) pero podemos ir “con” el universo; sabemos, como el efecto mariposa, que cualquier pequeño cambio actual puede provocar modificaciones importantes en el futuro por tanto vale la pena que seamos nosotros quienes provoquemos esos cambios. O si no, utilizar la llamada técnica de reversión de supuestos que dice: “hay que crear el caos, antes que reaccionar con desventaja ante el caos creado por los demás.” Siempre que ese caos nos ayude a conseguir nuestros objetivos.

MM/AT

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