La Frase de la semana 97

Cuanto más sabes quién eres y qué quieres, menos dejas que las cosas te molesten.

Lost in Traslation. Bill Murray

Lost in Translation es la segunda película escrita y dirigida por Sofia Coppola y protagonizada por Bill Murray y Scarlett Johansson. Es una coproducción de Japón y Estados Unidos, ambientada en Tokio y estrenada en 2003. La cinta fue nominada a cuatro premios Óscar (entre ellos mejor película y Bill Murray como mejor actor), la directora ganó el premio al mejor guion original, categoría a la que también estuvo nominada. El argumento: Bob Harris (Murray), un actor norteamericano en decadencia acepta una oferta para hacer un anuncio de whisky japonés (Suntory… ) en Tokio. Está atravesando una aguda crisis y pasa gran parte del tiempo libre en el bar del hotel. Precisamente allí, conoce a Charlotte (Johansson), una joven casada con un fotógrafo que ha ido a Tokio a hacer un reportaje; pero mientras él trabaja, su mujer se aburre mortalmente. Además del desfase horario que sufren y el aturdimiento que les produce la ciudad, Bob y Charlotte comparten también el vacío de sus vidas. Poco a poco se hacen amigos y, a medida que exploran la ciudad juntos, empiezan a preguntarse si su amistad podría transformarse en algo más.

William James «Bill» Murray (Illinois, septiembre 1950) es un actor y humorista estadounidense que obtuvo su primer reconocimiento en el programa de humor Saturday Night Live, actuación que le valió obtener un premio Emmy, más tarde protagonizó películas cómicas como Caddyshack y Los Cazafantasmas por la que fue nominado al Globo de Oro y Groundhog Day. Recibió el premio Mark Twain en 2016 en honor a su carrera como cómico. Su estilo de comedia es reconocido como humor seco, presentado sin variación de emociones y con poco o nulo lenguaje corporal. Para mí, siempre será el tío del día de la marmota…

La frase, o mejor dicho el sentido de la frase es algo que no consigues por formación, ni por experiencia, ni por edad, únicamente por voluntad. Es ese talante que nos debe llevar a estar cada vez menos para los demás y más para uno mismo, y disfrutarlo. Saber qué quieres, no solo profesionalmente, sino como actitud en la vida es la mejor forma de travesar por ella y disfrutarla en cada momento, viene a dar por bueno aquel refrán “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”. En otro aspecto, pero con el mismo sentido escribía Nietzsche. “odio a quien roba mi soledad sin ofrecerme verdadera compañía”, o Yukio Mishima: “solía tener miedo de estar solo. Ahora tengo miedo de tener a la gente equivocada a mi lado”. Ambas sentencias van por el mismo camino, aprender a estar con uno mismo y a seguir el dictado de nuestra conciencia. Y ahí entra en vigor la frase de hoy: saber quién eres, saber qué quieres. Puedes dejarte aconsejar, no influir; puede que el entorno no sea el propicio, pero tú sabes a donde quieres llegar y si tienes las ideas claras, aunque el objetivo para los demás no lo sea, tendrás la fuerza para seguir.

A veces no es fácil descubrir qué quieres, la proyección de la familia, el ambiente donde nos movemos, la querencia por pertenecer a un grupo, incluso los colegios donde estudiamos tratan de modelarnos en unos cánones, según el arquetipo definido por ellos, que puede alejarse de nuestra propia identidad, decía Carl Jung: “todos nacemos originales y morimos copia”; saber librarse en algún momento de esos modelos es el primer paso para descubrir realmente quienes somos y hacia dónde queremos dirigir nuestra vida. Una vez encontrado nuestro objetivo (de vida, formativo, profesional, …) es mucho más fácil evitar las “distracciones” que nos llegan del exterior. Conocer qué queremos ser, dónde queremos llegar nos aparta de quienes nos frenan, nos enfoca en nosotros y en conseguir alcanzar nuestros designios.

MM/AT

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