La Frase de la semana 96

Es necesario reivindicar el derecho a soñar.

Antonio Tabucchi

Antonio Tabucchi (Pisa, septiembre 1943 – Lisboa, marzo 2012) fue un escritor italiano, profesor de lengua y literatura portuguesas. Vivió en Toscana y Portugal. Creció en casa de los abuelos maternos en Vecchiano, lugar cercano a Pisa. Durante los años de estudios universitarios en la Universidad de Pisa, Tabucchi realizó numerosos viajes por Europa, siguiendo las huellas de los autores que había encontrado en la rica biblioteca de su tío materno. Durante uno de estos viajes, en París, en un banco de la Estación de Lyon encontró el poema Tabacaria (“tengo en mí todos los sueños del mundo…”) firmado por Álvaro de Campos, uno de los heterónimos de Fernando Pessoa, en la traducción francesa de Pierre Hourcade. De aquí sale la intuición de que había encontrado el tema para los próximos veinte años de su vida.

Viaja a Lisboa, ciudad por la que desarrollará una verdadera pasión. Escribe una tesis doctoral sobre el surrealismo en Portugal. Durante mucho tiempo vivió la mitad del año en Lisboa escribiendo y la otra mitad del año vivía en la Toscana, dando clases en la Universidad de Siena. En 2004 obtuvo la ciudadanía portuguesa. Visceralmente enamorado de Portugal, fue el mejor conocedor, crítico y traductor italiano del escritor portugués Fernando Pessoa. Sus libros han sido traducidos en dieciocho países. Junto a María José de Lancastre, su esposa, tradujo al italiano muchas de las obras de Pessoa. Escribió, además, un libro de ensayos y una comedia teatral sobre él. Algunos de los temas más recurrentes en su obra están relacionados con la búsqueda de la identidad y su ocultamiento, el viaje, el paso del tiempo y la muerte, la memoria y el recuerdo, el sueño y el mundo onírico, el juego y sus equívocos.

La frase está incluida en la conferencia leída en Tenerife en 1991 por Tabucchi con el título: El siglo XX, balance y perspectivas, y el párrafo completo dice así: “es necesario reivindicar el derecho a soñar. Quizá pueda parecer un derecho de poca monta. Pero, si se reflexiona sobre ello, aparecerá como una gran prerrogativa. Si el hombre es capaz todavía de nutrir ilusiones ese hombre es aún un hombre libre”. El derecho a soñar nos sigue haciendo libres, podemos estar atados a un trabajo que no nos llena, a una función que no nos completa o a una empresa que nos coarta, pero si disponemos de la posibilidad de seguir soñando seremos capaces también en algún momento de liberarnos de parte de todas esas ataduras.

Además, como decía Stanley Kubrick, “un sueño no es solo un sueño”, es una parte importante de nuestra futura realidad, es un anhelo por el que seguir luchando, un deseo de hacerlo verdad y, por tanto, tener la posibilidad de alcanzarlo. Además, soñar es el primer paso para conseguir alcanzar un deseo y cuando ponemos todos nuestro esfuerzo en conseguirlo lo volvemos realidad, “los sueños parecen al principio imposibles, luego improbables, y luego, cuando nos comprometemos, se vuelven inevitables”, (Cristopher Reeve), inevitables porque ya hemos apostado por ellos y por su realización, y siendo así, ¿Quién puede detenernos?

MM/AT

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