Forma bien a la gente para que puedan marcharse, trátales mejor para que no quieran hacerlo.
Richard Branson
Richard Charles Nicholas Branson (Londres, julio 1950) normalmente conocido como Richard Branson, es un multimillonario empresario inglés; dueño de la marca Virgin, con más de 360 empresas que forman Virgin Group. Branson fundó su primera empresa con éxito a los 16 años, cuando publicó la revista Student. En 1970 creó un registro por correo para las empresas. En 1972 abrió la cadena de tiendas de discos Virgin Records, más tarde conocida como Virgin Megastores y renombrada como Zavvi. Con su extravagante estilo competitivo, la marca Branson’s Virgin creció rápidamente durante la década de 1980; creó Virgin Atlantic Airways y la ampliación de Virgin Records, el sello discográfico. Richard Branson es la 286.ª persona más rica del mundo y la 12.ª más rica del Reino Unido, de acuerdo con Forbes, con un patrimonio neto estimado en 5100 millones de dólares.
Primera parte de la sentencia: formar (bien) a los empleados no solo permite su marcha, (en caso de que así lo decidan) mientras permanezcan sus aportaciones también serán más valiosas, será mayor y de mejor calidad su contribución a la empresa y su participación beneficiará a todos los compañeros; si tratas bien a tus empleados, además de ser lo éticamente correcto, es positivo para la compañía. Segunda parte de la sentencia: Formar bien es una manera de tratar bien, pero tratar bien no es únicamente dar un buen sueldo y educación reglada, también es compartir el conjunto de normas, valores, formas de actuar, pensar y sentir que comparten los miembros de la organización. En definitiva, la cultura de la empresa. Cultura que, si es importante ante clientes y proveedores, es esencial para los empleados.
Decía Daniel Goleman: “la mayoría de los empleados no se van de la empresa se van de sus jefes” y normalmente tiene poco que ver la (seguramente estupenda) cultura organizacional. Si quien ha de ser la correa transmisora de esta cultura no está realizando su parte o si su propia mentalidad está en disputa con esa cultura será imposible que llegue a sus subordinados. Es más, puede ser que los empleados lleguen a confundir la actitud de ese jefe con la cultura empresarial y renieguen de su pertenencia. Si estás en un sitio que no te gusta, donde no te tratan como mereces y ni te hace sentir bien, probablemente quieras huir a otra parte, una de las peores cosas que un empleado puede decir de su empresa es: “ni pagado ni agradecido”.
Ahora bien, tampoco podemos ir al otro extremo, querer que el trato entre jefe y empleado sea de amistad; no, no somos amigos, igual que no quiero que mi padre sea mi amigo, es mi padre; pues con el jefe lo mismo. Cada uno en su rol, cada uno en su cometido. Un jefe tiene que ser una persona seria (seria de cumplidora), justa, que deposite confianza, que te deja hacer, te ayude a convertirte en mejor profesional y con el que puedes contar si tienes cualquier problema… pero siempre desde el respeto, la buena comunicación, el entusiasmo y si es necesario desde la sensibilidad para tratar los temas. Así tendrás un buen liderazgo y con seguridad la lealtad del equipo.
MM/AT
