La Frase de la semana 94

Las opciones son el elixir de los dioses.

Richard Bandler

Richard Bandler (New Jersey, febrero 1950) Estudió psicología, matemáticas e informática en la Universidad de California en Santa Cruz, culminando sus estudios en esta universidad en 1973 con un grado académico de Bachiller. Dos años más tarde obtuvo su grado de Máster en psicología teórica en San Francisco. Fue cofundador, junto a John Grinder, de un modelo conocido como programación neurolingüística (PNL). Es además creador del sistema denominado Design Human Engineering (DHE) y de la técnica del repatterning neurohipnótico, Neuro Hypnotic Repatterning (NHR).

Al comienzo de su carrera Bandler participaba en grupos de terapia gestáltica y se interesó por la forma concreta en que trabajaba Fritz Perls. Cuando comenzó a dirigir sus propios grupos de terapia gestáltica, conoció a John Grinder e inició una época de intenso trabajo conjunto que pronto cristalizó en diversas publicaciones. En 1978, cuando las teorías de Bandler habían alcanzado suficiente difusión y también la programación neurolingüística había conquistado algún espacio a nivel internacional, Bandler fundó la «Society of NLP», la programación neurolingüística, desde entonces ha tenido diversos desarrollos, dividiéndose también en distintas orientaciones en dependencia de los énfasis y matices teóricos.

No hay muchas cosas que pueden dar más sensación de libertad como es tener opciones entre las que poder escoger. Tener opciones significa capacidad de decisión; en mayor o menor medida, cada día tomamos infinidad de elecciones y esas decisiones tomadas, sin importar sus dimensiones, afectan de manera directa el transcurso de nuestra vida y modifican nuestro futuro. Evaluar las opciones, cuando las hay, es la forma de preparar una respuesta correcta. ¿Por qué cuando las hay? porque si sólo tenemos una opción eso es una obligación, si tenemos dos opciones tenemos un dilema, y es a partir de tres opciones donde realmente tenemos capacidad de decidir; y ahí es donde nuestra voluntad y raciocinio empieza a trabajar…valorando las diferentes alternativas hasta considerar aquella que se ajusta más a nuestra necesidad, pero cuidado un número excesivo de opciones también es malo, dificulta la decisión hasta llevarnos a la paradoja de la elección[1].

Para ayudar en esa toma de decisiones el psiquiatra Irvin D. Yalom definió las cuatro razones que explican su dificultad y yo le añado mi comentario:

1.- No decidimos porque nos da miedo ser responsables por nuestras decisiones. Nuestra vida es nuestra responsabilidad, por tanto, si nos equivocamos debemos cargar con ello. El miedo no debe ser impedimento para seguir adelante.

2.- No queremos renunciar a otras posibilidades. Decidir siempre quiere decir dejar algo atrás… pero si hemos decidido con conciencia las posibilidades abandonadas no deben ser (tan) atractivas.

3.- Evitamos tomar decisiones para no sentir culpa. Voluntad y decisión suelen ir unidos si tenemos que decidir y nuestra voluntad lo asume como consecuencia de un error nos genera estrés y culpabilidad.

4.- Evitamos tomar decisiones para no pensar en todo lo que pudimos haber hecho. Lo que llamaríamos culpa existencial. Es cuando usamos el pretérito pluscuamperfecto: “y si hubiera… (ido, cambiado, partido, amado…”, otra forma de castigarnos que no conduce a nada.

Pues bien, aun conociendo las dificultades que entraña tomar decisiones es lo mejor que podemos hacer, ser dueños de nuestro destino, de nuestros aciertos y de nuestros errores es lo único que puede garantizarnos crecer como personas.

MM/AT

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