Esto no es una pipa.
René Magritte

René François Ghislain Magritte (Lessines, noviembre 1898 – Bruselas, agosto 1967) Pintor belga. Durante un primer período la obra de Magritte estuvo fuertemente influida por la figura de Giorgio de Chirico y por la atmósfera misteriosa de sus pinturas. Más tarde entró en contacto con la vanguardia parisina del momento y comenzó a desarrollar un surrealismo que iría evolucionando con los años hacia un estilo muy personal cuyos símbolos giran con frecuencia alrededor de la relación entre el lenguaje y sus objetos.
En el cuadro Esto no es una pipa (1928) muestra el equívoco que vive en la formulación de la pintura como representación de la realidad, y evidencia la discordancia entre el lenguaje y la cosa que designa poniendo en cuestión la consonancia entre la palabra y la imagen, y entre ésta y el objeto. La emoción de este descubrimiento es lo que Magritte nos ofrece en este dibujo. Magritte parodió además en ocasiones cuadros célebres, creando de los mismos una especie de versión surrealista.
Dijo Magritte en su momento sobre su famosa pipa y el comentario: “¡Cómo la gente me reprochó por ello! Y, sin embargo, ¿se podría rellenar? No, sólo es una representación, ¡Así que si hubiera escrito en el cuadro ‘¡Esto es una pipa’, habría estado mintiendo! …”. El dibujo de una pipa no es una pipa real, es un dibujo, más específicamente en este caso, es un óleo. Por tanto, ni el dibujo de la pipa ni la frase sobre la pipa son la pipa real. Entonces, no hay contradicción; la representación de la realidad no es la realidad, así como el menú no es la comida o “el mapa no es el territorio” (Alfred Korzybski) tampoco la imagen de la pipa no es una pipa. Es cierto: la pipa no puede tocarse, ni rellenarse con tabaco, ni fumar con ella. Lo que el Magritte quiere remarcar en este caso es que el arte no es más que una representación de la realidad, pero nunca es la realidad.
Lo mismo pasa con las palabras: están en el lugar de algo, pero nunca son ese algo. Interpretamos esas palabras según nuestro propio criterio y con ellas hacemos nuestra “realidad”. Y aquí surge el problema. Esta semana recuerdo a Jacques Lacan y su frase “usted podrá saber lo que dijo, pero nunca lo que el otro escuchó”, y vuelvo otra vez a situaciones similares, yo puedo exponer (hablar) pero nunca llegaré a saber si mi interlocutor está recibiendo el mismo mensaje o si está completo al 100%. Las posibilidades de equívoco o de mensaje erróneo son enormes; entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieren oír, lo que oyen, lo que creen entender, lo que quieren entender y lo que entienden, existen nueve posibilidades… de no entenderse. Ser capaz de dar el mensaje que queramos de forma clara (y honesta… pero esa es otra cuestión) es la mejor manera de evitar malentendidos, el responsable de la comunicación siempre es el comunicador, así que busca siempre tener las palabras más adecuadas para que al final el recado no varíe desde tu mente hasta tu interlocutor. Ya sabes, aunque el dibujo de la pipa no sea la pipa, que tu mensaje sea lo más cercano a la realidad de lo que quieras hacer entender.
MM/AT
