El fracaso no se improvisa.
Joan Fuster
Juan de la Cruz Fuster Ortells, más conocido como Joan Fuster i Ortells (Sueca, Valencia, noviembre 1922, junio 1992), fue un escritor español en lengua valenciana, figura clave del nacionalismo valenciano contemporáneo y en la definición de los denominados Países Catalanes. Su obra más influyente, posiblemente, fue el ensayo Nosaltres, el valencians (Nosotros, los valencianos, 1962). Su labor investigadora y editorial abarca diferentes facetas y campos de conocimiento, incluyendo lingüística, historia y filosofía. Fuster fue el ensayista valenciano más importante de las generaciones de intelectuales surgidas tras la Guerra Civil, con una fuerza que sobrepasó el ámbito literario y se proyectó sobre la vida cultural y cívica de los territorios catalanoparlantes. La obra de Fuster además de ser diversa en cuanto a temas también lo es en técnicas y géneros. Está considerado el ensayista más importante en catalán del siglo XX.
Las dos primera acepciones que da la RAE sobre fracasar son: “Dicho de una pretensión o de un proyecto: frustrarse y/o malograrse. Dicho de una persona: tener resultado adverso en un negocio”. Ninguna de las dos da como cierto el hecho de que sean irreversibles… pero lo que normalmente ocurre es que asignamos a ese concepto la particularidad de que no puede ser modificado cuando la realidad es que fracasar es un escollo no el fin del viaje.
Fracaso no es sinónimo de desenlace, ni siquiera de terminación, nuestro problema es cuando asumimos ese significado. La frase de J. Fuster le da un alcance diferente, define la prepotencia de aquel que, apostando todo por ganar acaba en la cuneta. Un fracaso se prepara con premisas falsas que llevan inevitablemente a decisiones erróneas, pero fracasar es “un resultado adverso de un negocio” no el fin de ese negocio. Y entiendo por negocio cualquier actividad que nos propongamos en nuestra vida. ¿Cuál es la receta para evitar caer en el fracaso? No la hay. Por eso debemos ser tenaces y tener la capacidad de sobreponernos, no ceder en nuestros intentos- aquello de la actitud – “ceder un poco ya es rendirse”, (mayo del 68) porque es dar pie a no intentarlo de nuevo con el mismo entusiasmo; y eso es lo que no debe pasar. José María Gasalla, en alguna de sus sesiones, nos decía: “Que es mejor: ¿Aprender a caer? o ¿Aprender a NO caer?” es parte de la respuesta a la frase de Fuster, tenemos que aprender a no caer… y si caemos, aprendemos, pero no hagamos de ello nuestra conducta tenemos que aprender a “evitar” los fracasos. El fracaso no se improvisa, el éxito tampoco.
MM/AT
