Ten cuidado con tus sueños; son las sirenas de las almas. Ellas cantan, nos llaman, las seguimos y jamás retornamos.
Gustave Flaubert
Gustave Flaubert (Ruán, diciembre 1821 – Croisset, mayo 1880) fue un escritor francés considerado uno de los mejores novelistas de la literatura universal. Fue el segundo de los cinco hijos de Achille Cléophas Flaubert, cirujano, y de su esposa, Anne Justine Caroline Fleuriot. De sus hermanos, solo sobrevivieron dos: Achille y Caroline que compartió su pasión por las letras. Cursó estudios de Derecho en París, aunque su delicada salud le obligó a abandonarlos. Sufrió sus primeras crisis epilépticas en los años 1843/44, Flaubert tenía entonces 22 años. Es de suponer, que estas crisis influyeron de forma evidente en el equilibrio interior y en la conducta social del escritor.
Conoció a Víctor Hugo y a la poetisa Louise Colet, quien posteriormente sería su musa y amante, cuando ella falleció, en 1876, se sumió en una desesperación que empeoró su estado de salud. De 1849 a 1851 se dedicó a viajar por Grecia y Oriente Próximo junto a su amigo Maxime du Camp. La mayor aportación del viaje la plasmó en su novela Salambó. En la guerra franco-prusiana (1870-1871), fue movilizado como teniente de la guardia nacional. Ocupada Ruán, donde se encontraba, por los prusianos, Flaubert fue obligado por estos a servir como secretario y criado. Acabada la guerra se retira a una finca familiar en Croisset, un pueblo cercano a Ruán, para dedicarse íntegramente a la literatura. Su primera novela, y la más popular, fue Madame Bovary, que comenzaría a ser publicada por entregas en 1856 en la Revue de París y luego, en forma de libro, en 1857. Poco después de su publicación se enfrentó a un importante proceso legal. Flaubert y su editor fueron acusados por inmoralidad. Flaubert escribió otras novelas como La Tentación de San Antonio (1874) que logró un fabuloso éxito por parte de la crítica. Como en casi todas sus obras combinan elementos tanto románticos como naturalistas.
Ten cuidado con tus sueños… seguirlos te hará diferente, avanzar y tener otras actitudes; puede que no todos se cumplan, no somos perfectos, pero luchar por ellos, sacrificarnos, dar una parte de nosotros por conseguirlos nos hace ver la vida de desde otro ángulo. Hilary Swank en Million Dólar Baby decía: “la magia de librar batallas más allá de lo humanamente soportable se basa en lo mágico que resulta arriesgarlo todo por un sueño que nadie más alcanza a ver excepto tú”, así es, la mayor parte de nuestros sueños no son compartidos ni compartibles son únicos y seguramente a los demás puede parecer incluso locura pero a ti (a mí, a cualquiera…) son esas sirenas que nos cantan haciendo irresistible su tentación de seguirlas.
Neil Gaiman en The Sandman hace una reflexión en la misma línea de Flaubert: “¿Sabes de qué están hechos los sueños? Sólo son sueños. No. No lo son. La gente cree que no son reales porque no son materia, partículas. Son reales. Están hechos de puntos de vista, imágenes, recuerdos, juegos de palabras y esperanzas perdidas”. Y todas esas experiencias nos hacen diferentes, más sabios, seguramente mejores. Y no hacerlo puede que no nos haga peores personas, pero seguro que nos dejará con un mal regusto en la boca, en el corazón y en la conciencia, decía Carl Jung: “la vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir”, seguramente no llegamos a ese punto, pero vale la pena seguir a nuestras sirenas. O como decía Jorge Luis Borges, “claro que creo en los sueños. Soñar es esencial, puede ser la única cosa real que exista.
MM/AT
