La Frase de la semana 74

Hay mil maneras de llegar pronto y solo una de llegar tarde… y es demasiado tarde.

Corolario de Manel (Anónimo)

Llegar tarde es llegar a medias en el mejor de los casos; es, como mínimo, iniciar cualquier encuentro con una excusa, infravalorar al resto de personas, devaluar su tiempo como si fuera menos valioso que el tuyo y jugar con la (buena) educación de los que esperan.

Llegar tarde a una reunión en el trabajo, si eres el jefe, es una señal de prepotencia, es una muestra de soberbia, de poder mal entendido, de “marcar” el territorio y si esa es la expresión de tu liderazgo no mereces ese puesto. Pero es que, si no eres el mando, llegar tarde es una falta de respeto a tu superior y de consideración a todos los demás; no es un acto de rebeldía mal entendido, es más bien una muestra de menosprecio por la reunión, por el motivo que se presenta y de frustración por tu parte. Y en los dos casos, seas jefe o subordinado, llegar tarde cuesta no solo tiempo si no también dinero. 

Dicen que los optimistas son más impuntuales que el resto[1], tener una percepción excesivamente positiva los lleva a ser malos planificadores del tiempo convirtiéndose en personas impuntuales natas. Bueno, pues no es argumento suficiente para entorpecer la labor de los demás; se puede ser optimista, realista y puntual, no son cualidades contradictorias. Porque, en definitiva, llegar tarde también es un síntoma inconsciente de no querer ir o de tu egocentrismo para hacerte notar. Si, además llegar tarde ya es costumbre, dice mucho de ti, de tu (poca o falta de) personalidad

‘Mejor tres horas demasiado pronto que un minuto demasiado tarde’, decía William Shakespeare, pues tampoco, llegar muy temprano denota una preocupación excesiva, además si llegas excesivamente temprano, te enojaras por tener “que esperar demasiado”, en cambio los individuos que siempre llegan a la hora simplemente demuestran tener más autocontrol y mejor percepción del tiempo.

Pero llegar tarde, como alegoría, es más que una cuestión de tiempo, puede ser también una cuestión personal. Te vas acostumbrando a esa impuntualidad y finalmente llegas tarde a tu destino; postergar demasiado cumplir nuestros sueños puede hacer que no lleguemos a tiempo para vivirlos. Hay que ser puntual, no puedes llegar tarde a vivir tu propia vida porque esa si que es una cita que no puedes aplazar, si llegas tarde, te arrepentirás toda tu vida, ahí es donde no puedes llegar nunca demasiado tarde.

MM/AT

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.