¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?
Yuval Noah Harari
Yuval Noah Harari (Israel, febrero 1976) es un historiador y escritor israelí, profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Su abuela polaca escapó de Polonia y llegó a Palestina en 1934. Entre las cuestiones que marcan su pensamiento señala la necesidad de no dar ninguna opinión por sentada. Otra influencia ha sido la caída del muro de Berlín en 1989 que vivió cuando era adolescente. Es especialista en historia medieval y militar. Comenzó a estudiar historia y relaciones internacionales a los 17 años y a los 22 completó su licenciatura en el departamento de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, a los 26 su doctorado en la Universidad de Oxford en Inglaterra con un estudio comparativo entre los guerreros medievales y los guerreros del siglo XX. A los 29 años dio una conferencia en el departamento donde estudió y a los 32 obtuvo el puesto de profesor titular. Tras la publicación del libro Sapiens: De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad fue elegido miembro de la Academia de Ciencias Jóvenes.
Su libro Sapiens: Una breve historia de la humanidad le dio fama internacional. Este texto fue publicado inicialmente en hebreo y después traducido a más de 40 idiomas. El texto se refiere a la historia de la humanidad con una mirada global desde el principio de la evolución del Homo sapiens, la Edad de Piedra, hasta las revoluciones políticas del siglo XXI. Según su explicación: «Ahora que tenemos un mundo más global, necesitas la historia del mundo, no de un país o religión en particular, sino la historia de la humanidad en general». Su lectura es totalmente recomendable.
La pregunta del enunciado es la última frase de su libro y, como os podéis imaginar, se refiere al homo sapiens. Ciertamente, y no solo como individuos, somos peligrosos con todo lo que tenemos y con todo lo que tocamos, capaces de extinguir especies animales sin detectarlo (120 en los últimos 100 años…sin contar insectos), talar o mas bien desforestar sin control (la cantidad de árboles que se perdieron en 2019 cubrirían una superficie igual a la de todo Bélgica, contando además que 571 especies de plantas se han extinguido en los últimos 250 años), y cambiar el planeta, a peor, donde tenemos que vivir tanto es así que la contaminación ambiental ha alcanzado proporciones alarmantes: 9 de cada 10 personas respiran aire tóxico y 7 millones mueren cada año por la polución ambiental y doméstica (según la OMS). Pero no paramos aquí, somo igual de nocivos contra nuestra propia especie: más de 40 millones de personas fueron víctimas de esclavitud en el 2016, y una de cada cuatro de esas personas era un niño (informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), insatisfechos no sé, pero irresponsables…Y ahora, viene una pandemia y nos hace abrir los ojos y ver que, realmente, nuestro paso por el planeta es igual de perdurable que el del resto de animales (y plantas) con las que convivimos en este mundo.
Dice Harari en su libro, “quizá seamos una de las últimas generaciones de sapiens…” dando por hecho que el cambio será a mejor; seguro que tiene una visión mucho más amplia y desde luego científica que la mía, pero lo cierto es que hoy en día continuamos manteniendo un déficit importante en lo que es pensamiento ecológico. Por suerte para todos, y desde hace décadas, hay personas con esta preocupación, el mejor ejemplo Thoreau y hablamos del siglo XIX que ya decía, “ningún ser humano, pasando la edad irracional de la niñez, querrá conscientemente matar a alguna criatura que mantiene su vida de la misma tierra que él”; desgraciadamente todavía no hemos llegado a ese nivel, pero creo, vamos caminando poco a poco hacia ese pensamiento.
MM/AT
