La Frase de la semana 60

Encontrar la felicidad en nosotras mismas no es fácil, pero encontrarla en cualquier otro sitio es imposible.

Agnes Repplier

Agnes Repplier (Filadelfia, abril 1855 – diciembre 1950) fue una ensayista estadounidense, hija de John George Repplier (de origen alsaciano) y su segunda esposa, Agnes Mathias (de ascendencia alemana). Tenía una memoria fenomenal y de niña podía recordar largos poemas que su madre le recitaba. Estudió en colegios católicos como el del Convento del Sagrado Corazón en Filadelfia. Se dice que Repplier fue expulsada de dos escuelas por «conducta independiente» y fue analfabeta hasta los diez años. A pesar de esto, se convirtió en una de las principales representantes del ensayo discursivo en los Estados Unidos, demostrando la amplitud de sus conocimientos con citas textuales apropiadas. Sus ensayos contienen críticas literarias y comentarios sobre la vida contemporánea. Estas características ya eran evidentes en su primer artículo con el que contribuyó en el Atlantic Monthly (abril de 1886), titulado «Los niños: en el pasado y el presente”.

Las primeras publicaciones de Repplier a nivel nacional en Estados Unidos aparecieron en 1881 en el Catholic World. Aunque escribió varias biografías y algunas obras de ficción al principio de su carrera, decidió concentrarse en los ensayos y fue una escritora reconocida en su país. Algunas universidades como la Universidad de Pensilvania (1902), la Universidad de Notre Dame (1911), la Universidad de Yale (1925), y la Universidad de Columbia (1927) le confirieron grados honorarios. Repplier era una fumadora crónica. Era también una católica devota, y evaluaba los asuntos de su época desde una perspectiva conservadora. Fue defensora del feminismo y se opuso a la neutralidad estadounidense durante la Primera Guerra Mundial, aunque opuesta a los radicales y militantes.

Encontrar la felicidad requiere un esfuerzo consciente y continuado, un esfuerzo que nadie está dispuesto a hacer por nosotros, decía Mario Quintana “el secreto no es correr detrás de las mariposas, es cuidar el jardín para que ellas vengan a ti”, así debe ser, debemos crear el camino, la situación, para que llegue esa suerte, dar todos los pasos necesarios para que pueda ocurrir, como ya decía Aristóteles: “la felicidad no se consigue sentándose a esperarla”. Pero también es cierto que eso llamado felicidad no lo vamos a encontrar en nadie, ese estado de satisfacción o de bienestar espiritual y físico solo depende de nosotros, de cómo seamos capaces de responder a los diferentes embates que vayamos sufriendo y de cómo eso afecte a nuestra vida. 

Marilyn Monroe, con una vida amorosa más bien turbulenta, cambiaba un poco la frase, aunque en síntesis se refería a lo mismo, decía: “la felicidad está dentro de uno, no al lado de nadie”; y es que para ser feliz debemos actuar proactivamente buscando ese estado (con otros o solo por nosotros) “porque las cosas siempre cambian para peor espontáneamente si no son cambiadas para mejor a propósito”, (Francis Bacon); pero volviendo a la frase de Agnes Repplier ese “en nosotras mismas” tiene un significado muy especial, no se refiere a las circunstancias en las que nos desenvolvemos, no depende de lo que tenemos, depende de lo que somos y de cómo nos sentimos con nosotros mismos. Es, en definitiva, la actitud que tengamos ante la vida lo que determinará el grado de felicidad que seamos capaces de alcanzar. De ahí el no poder encontrar esa dicha en ninguna otra parte que en nuestro interior. No te pregunte que tan satisfecho estás de la vida que llevas o de como te está tratando, todos tenemos el potencial para elegir como tratar nuestras vivencias, ahí es donde debemos trabajar para conseguir una mayor armonía, ahí es donde debemos reflexionar y entender que, nunca se trata de preguntarnos porqué nos ocurren las cosas, sino que podemos aprender de cada una de esas vivencias.

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