La Frase de la semana 53

El sordo siempre cree que los que bailan están locos.

Jorge Bucay

Jorge Bucay (Buenos Aires, octubre 1949) es un médico, psico-dramaturgo, terapeuta gestáltico y escritor argentino. Realizó su formación académica en la Universidad de Buenos Aires donde se graduó como médico y se especializó en enfermedades mentales en el servicio de interconsulta del hospital del Carmen de la ciudad de California y en la clínica Santa Mónica de la Provincia de Buenos Aires. Comenzó su carrera de psicoterapeuta en el equipo de interconsulta del Colegio Pirovano. Luego, se formó como psicoterapeuta Gestáltico en Argentina y Estados Unidos. Integró la Delegación Argentina que participó del Congreso Gestáltico Internacional de 1997, realizado en Cleveland, Estados Unidos. Se destacó sobre todo por su presencia en numerosos medios de comunicación como colaborador e incluso como conductor de su propio programa televisivo. Bucay se define como «ayudador profesional» ya que, según él, mediante sus conferencias y sus libros procura ofrecer herramientas terapéuticas, para que cada uno sea capaz de sanarse a sí mismo, base de la terapia Gestalt.

Considera que la recuperación de los cuentos como forma de comunicación se inscribe en un movimiento de rescate de los valores tradicionales. Las obras de Jorge Bucay se han convertido en best sellers en España y en muchos países de habla hispana, como Venezuela, México, Uruguay y Costa Rica. Además, han sido traducidas a una veintena de idiomas. Algunas de sus obras más relevantes son Cartas para Claudia, Déjame que te cuente, Cuentos para pensar, Amarse con los ojos abiertos y la novela El candidato, premiada en Torrevieja en el 2006. Bucay, asimismo, ha escrito una serie de libros que él denomina “Hojas de ruta”: El camino de la autodependencia, El camino del encuentro, El camino de las lágrimas y El camino de la felicidad.

Ésta es de su libro Déjame que te cuente: «El único error, casi siempre, es creer que la posición en la que estoy es la única desde la cual se divisa la verdad. El sordo siempre cree que los que bailan están locos…”, tener experiencia, conocimiento, y porque no, también poder, nos da una fuerza para argumentar nuestra posición, pero no es un certificado de verdad absoluta. Diferentes perspectivas pueden (a menudo deben) dar como resultado distintas interpretaciones. Empecinarse o hacer valer nuestra forma de ver las cosas (por fuerza, convencimiento o por mando) nos dejará sin otros puntos de vista que seguramente pueden aportar soluciones diferentes.

Pensando más opciones para la frase llego a otra conclusión: no entender, no empatizar con la posición de los demás dará como resultado no encontrar aquellos aspectos que podamos tener en común y por tanto no trabajar en ellos para resolver los conflictos planteados, buscar la interacción no puede empezar tildando de locos o equivocados a aquellos que no piensan como nosotros, desde nuestra “sordera” podemos no entender la posición de nuestro contrario pero eso no significa que su argumentación deba ser errónea, no hay que oír hay que escuchar y, sin perder nuestra propia identidad, balancear adecuadamente los argumentos esgrimidos por todos. Además, cuando hablo de escuchar no me estoy refiriendo únicamente al mensaje que nos llega a través de la voz, hay que valorar el resto de información que está delante nuestro: tono, postura, expresión, mirada, silencios… Captamos toda esa información de forma inconsciente, pero nuestra mente la oculta o la minimiza al dar más importancia a las palabras. Por tanto, hagamos callar por un momento a la razón y démosle una oportunidad a la intuición.

MM/AT

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