La Frase de la semana 51

La sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo.

 Efecto Dunning – Kruger

La segunda parte del estudio dice así: “La infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás”. El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud. Por el contrario, los individuos altamente cualificados tienden a subestimar su competencia relativa, asumiendo erróneamente que las tareas que son fáciles para ellos también son fáciles para otros. El fenómeno fue demostrado por Justin Kruger y David Dunning, de la Universidad de Cornell (Nueva York, EE. UU.) y sus resultados fueron publicados en el Journal of Personality and Social Psychology en diciembre de 1999.

Kruger y Dunning investigaron que, en diversas habilidades como la comprensión lectora, conducción de vehículos de motor y juegos como el ajedrez o el tenis, «La ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento» (como dijo Charles Darwin). Su hipótesis es que, en una habilidad típica que los humanos poseen en mayor o menor grado:

         Los individuos incompetentes tienden a sobrestimar su propia habilidad.

         Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer la habilidad de otros.

         Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.

Es decir, el típico sabelotodo que hoy llamamos “cuñao” …y mientras tanto, la gente con conocimiento real tiende a subestimar su competencia o a estar callado. Es la forma más académica de transcribir la estupidez, la vanidad y en algunos casos, para la segunda parte del estudio, la humildad. Además, estos incompetentes siempre encontrarán adictos que estarán dispuestos a aceptar sus conclusiones.

También debemos tener en cuenta una pequeña diferencia entre los incompetentes, aquellos que lo son, pero no son conscientes de su propia incompetencia, son los peores, se creen eminencias sin entender que, o no son realmente conocedores del tema o su “verdad” está llena de lagunas que son incapaces de ver y por tanto de asumir. Los estudiantes de la Sorbona en el mayo francés del 68 ya los conocían y los definían con aquella pintada de, “la sabiduría me persigue. Pero yo soy más rápido”, pues eso, no es cuestión de aprender, o mejor dicho de querer aprender, ¿para qué? Si ya están en posesión de la verdad…

Evitar caer en el síndrome de Dunning – Kruger no es sencillo, pero debemos intentarlo, el primer paso, ya lo estamos dando, es conocer este efecto, ser conscientes del mismo y analizarnos interiormente para ver en realidad de cuanto conocimiento disponemos para considerarnos “expertos”; decía W. Shakespeare, “de todos los conocimientos posibles, el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”, es el primordial. Una vez hemos valorado nuestra ignorancia debemos paliarla incrementando nuestras comprensiones y habilidades con humildad. A medida que nuestro conocimiento va creciendo iremos descubriendo nuestras verdaderas capacidades. Ese es el camino. Cada área del conocimiento requiere un arduo trabajo de estudio y actualización constante, los expertos de hoy pueden ser los afectados del síndrome Dunning – Kruger del mañana, no nos creamos ser esos sabios que han perdido todo contacto con la realidad a su alrededor.

MM/AT

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