La Frase de la semana 48

Una situación de riesgo viene a ser la sala de espera de la desgracia.

Valentín Fuster

Valentín Fuster Carulla (Barcelona, enero 1943), marqués de Fuster, es un cardiólogo español, afincado en Estados Unidos, se licenció y doctoró por la Universidad de Barcelona y en la década de los setenta se trasladó a Estados Unidos para completar sus estudios. Pasó varios años en la Clínica Mayo (Minnesota) primero como residente y luego como profesor de medicina y especialista en cardiología. En 1981 se trasladó a la Escuela de Medicina del Hospital Monte Sinaí (Nueva York) como jefe de cardiología y de 1991 a 1994 fue catedrático de medicina de la Escuela Médica de Harvard (Boston) y jefe de cardiología en el Hospital General de Massachusetts.

Actualmente, es director del Mount Sinaí Heart, del Instituto Cardiovascular Zena and Michael A. Wiener y del Centro de Salud Cardiovascular Marie-Josée and Henry R. Kravis, así como presidente del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (Madrid) y miembro del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias. Sus contribuciones a la medicina cardiovascular se reflejan en los más de 500 artículos publicados sobre enfermedades coronarias, aterosclerosis y trombosis; y en los dos manuales de cardiología: The Heart y Atherothrombosis and Coronary Artery Disease, de los que es editor. También es redactor jefe de la revista del grupo Nature que se centra en medicina cardiovascular.

            La frase del doctor Fuster está extraída de su libro la ciencia de la salud, y aunque él la enmarca dentro de los consejos para una vida sana, en algún aspecto es aplicable a cualquier ámbito de nuestra vida. ¿Por qué matizo en “algún aspecto”? Porque depende del tenor en que queramos aplicar la palabra riesgo. Según la RAE riesgo es: “Posibilidad de que se produzca un contratiempo o una desgracia, de que alguien o algo sufra perjuicio o daño”, en ese contexto, en el de peligro, parece claro que el significado es negativo, “el riesgo viene de no saber qué estás haciendo” ,dice Warren Buffet, pero también con matices, por ejemplo “cuanto más cerca del peligro, más lejos del daño”, (Las dos Torres, El señor de los anillos), dando por hecho que estaremos mucho más atentos en situaciones conflictivas a cualquier señal de amenaza; y ya si lo miramos desde el punto de vista de riesgo igual a oportunidad el significado nos cambia rotundamente.

Riesgo y oportunidad son conceptos muy distintos que aplicamos a veces como sinónimos, aunque en términos de resultado son diametralmente opuestos, riesgo situación que puede conducir a daño; oportunidad situación que puede conducir a ventaja. Nunca he entendido a todos esos gurús que claman diciendo que oportunidad y riesgo acostumbran a ser la misma cosa, no es cierto; para triunfar (en cualquier aspecto de la vida) hay que tener preparación y oportunidad, la oportunidad puede ser un concepto etéreo, por depender menos de nosotros mismos (aunque siempre podemos ir a buscarla), pero preparación es completamente antagónico a riesgo, prepararse trae consigo valorar todas las opciones -por lo menos las conocidas- y adelantarse a su posible desenlace, por tanto a minimizar el riesgo que puedan suponer. “Asumir riesgos” no debería ser compatible con la definición de triunfar, asumir riesgos, como dice Valentín Fuster, es ponernos en el punto de mira de la desgracia y jugar con ella. Diferenciemos claramente los conceptos peligro, vulnerabilidad y riesgo. Riesgo es la medida de los daños frente a una situación peligrosa. El riesgo se mide asumiendo una determinada vulnerabilidad frente a cada tipo de peligro. Entonces, para evitar ese riesgo, valoremos el peligro que supone respecto a nuestra vulnerabilidad en los aspectos que estemos tratando y eso se llama simplemente preparación.

MM/AT

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