La Frase de la semana 47

Todos somos iguales delante de la ley… si pagamos lo mismo.

David Lagercrantz

David Lagercrantz (Solna, septiembre 1962) es un periodista sueco, autor literario y miembro directivo de la asociación PEN en Suecia. Su primer libro, Göran Kropp 8000+, fue lanzado en 1997. El libro es una biografía del aventurero sueco y alpinista Göran Kropp (1966–2002). En 2000 publicó la biografía del inventor Håkan Lans, Ett svenskt geni (Un Genio sueco). El libro se convirtió en una película documental, Patente 986.

Su punto de inflexión como novelista de éxito fue con Fall of Man in Wilmslow, una novela sobre el matemático británico Alan Turing que se ha vendido en más de 15 idiomas. En 2005 lanzó Himmel över Everest: una narrativa ficticia de la catástrofe en el Everest en 1996 dónde murieron doce personas. En noviembre 2011, David Lagercrantz publicó la biografía deportiva Yo soy Zlatan Ibrahimovic, convirtiéndose en un best-seller. La edición sueca vendió más de 500.000 copias en seis semanas convirtiéndolo en el libro más vendido de todos los tiempos en el país nórdico. En diciembre 2013, la compañía editorial sueca Norstedts anunció que Lagercrantz había sido contratado para escribir la cuarta novela en la serie de Millennium, iniciada por Stieg Larsson, la novela fue publicada en agosto de 2015 y lanzada en 27 países al mismo tiempo. Recibió críticas mayormente positivas alcanzado un enorme éxito de ventas internacional. La novela fue designada como uno de los mejores thrillers del año en 2014 por la revista Esquire, y nominado al Premio Petrona en 2016 en la categoría de Mejor novela de crímenes en 2016. Los derechos de la producción de la película fueron adquiridos por Sony Pictures. La frase de esta semana está incluida en este libro.

La ironía (o no) de la cita y como somos tratados ante la justicia según nuestro poder adquisitivo hoy en día tendría un par de añadidos… también el poder político que podamos ostentar y el conocimiento mediático. Lamentablemente – para la justicia – que la mayor parte de ciudadanos de este país presuponga que te pueden tratar “diferente” según tu cuenta bancaria o tu posición no dice mucho en favor de la equidad que se le supone. Y dejo directamente de lado el hecho de que el poder económico pueda favorecer el contratar mejores juristas (definiendo como mejores con experiencia en el asunto, con más medios, con buenos contactos y como no, conocimiento de las leyes) y centrándome en la posibilidad de recibir, por su estatus, favores que a otros sería impensable que se dieran. 

¿Diferencias de qué? Pues sin entrar más al fondo, para empezar de trato, no es lo mismo que en la tarjeta de tu abogado ponga el nombre de una conocida firma de asesores o no, que el juez haya tenido trato anteriormente con él, o con alguien del propio gabinete, o un familiar o supongamos que al juez anteriormente lo hayan invitado a dar unas conferencias en algún foro patrocinado… que exista cierta cercanía entre el magistrado y el abogado probablemente no ayuda  directamente a ganar el juicio, pero si a tener mayor interés en lo que se suscita, lo cual indiscutiblemente favorece.

Volviendo a la variable del poder adquisitivo, decía una buena amiga abogada, “es preferible ir a juicio teniendo la razón, pero no es suficiente para ganarlo”, al margen de las diferentes posibilidades que existen para que el fallo nos acompañe aun teniendo razón, como por ejemplo que sepa explicar el caso, que se haga entender por el magistrado o que resuelva satisfactoriamente las dudas que pueda plantear el contrario para mis intereses, siempre existirá la probabilidad de perder. Pero si estoy acompañado de los mejores profesionales y con un buen asesoramiento es muy posible que consiga mejores resultados. Lo cual no significa siempre ganar o salir indemne, pero ante diferentes posibilidades de sentencia seguro que puedo acercarme a la que sea más benigna.

MM/AT

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