Cuando un trato parece demasiado bueno para ser verdad, adivina el resto.
Juan Gómez- Jurado
Juan Gómez-Jurado (septiembre 1977) es un escritor y periodista español, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad San Pablo CEU. Empezó su vida profesional en el campo de los medios de comunicación como Canal Plus, TVE, La voz de Galicia o la Cadena COPE, al mismo tiempo desarrolló actividades de escritura. Gómez-Jurado publicó Espía de Dios (2006), novela que alcanzó mucho éxito en España y otros países cercanos. Con este suceso tan importante empezó a dedicarle más tiempo a la escritura y fue abandonando sus labores como comunicador. Aunque, todavía colabora en varios diarios y revistas como Qué Leer o Jot Down, así como en programas de radio como Julia en la onda. Otro libro que tuvo muy buena acogida fue Contrato con Dios publicado en el año 2007 y al año siguiente lanzó El emblema del traidor. Sus novelas se caracterizan por tener un estilo de suspense y mezclarlo con temas y elementos religiosos. En 2007, Gómez-Jurado publicó su único ensayo conocido, La masacre de Virginia Tech.
Gómez-Jurado a lo largo de su trayectoria ha experimentado obras de carácter histórico, por ejemplo: La leyenda del ladrón (ambientada en la Sevilla del siglo XVI) pero también se ha acercado al estilo americano con su obra El paciente. En 2015, repitió su estilo con Cicatriz. Autor de novelas publicadas en más de cuarenta países, en el año 2011 y en el 2016, dos de sus novelas, El emblema del traidor y Cicatriz, fueron las más vendidas en formato electrónico, según publicó Amazon.
La frase está incluida en su último libro, Reina Roja, (muy recomendable como todos los anteriores) y es la confirmación del dicho en el refranero español “nadie da duros a cuatro pesetas”, todo tiene un precio y pensar que nos lo van a ofrecer por mucho menos que eso, es decir sin conseguir lo que realmente se presupone que la otra parte puede lograr, tiene que hacernos dudar de la veracidad del trato, es el quid pro quo de los romanos, siempre hay un coste para cualquier cosa que nos ofrezcan. Ese “trato” puede ser de muchas y diferentes formas, desde una oferta de trabajo, hasta una propuesta de negocio (o de lo que sea…) y cuando nos están explicando el proyecto debemos tener claro que una parte de los que nos dicen estará endulzada o mitigada depende de si es positiva o negativa o que puede tener un coste oculto que salga más adelante. La versión antagónica del refranero sería aquella cita de “a caballo regalado no le mires el dentado” aunque el problema vendrá después cuando realmente verifiquemos si es “regalado” o con costes escondidos…
Decía Francis Bacon, “el conocimiento se adquiere leyendo la letra pequeña de un contrato, si hemos caído en la trampa de confiar (por ingenuidad, por dejadez o por semejanza con otras situaciones) y acabamos engañados estamos ganando experiencia para las siguientes ocasiones, pero también el conocimiento necesario para no caer en los engaños siguientes. Nadie es tan bueno (ni tan merecedor) como para conseguir tratos especiales que supongan una ventaja con referencia a nuestro oponente, desconfiemos de esos “regalos” pues seguramente llevaran alguna carga que, si además está oculta, seguro que será más costosa que si hubiera sido solicitada de antemano.
MM
