La Frase de la semana 37

Al final, no os preguntarán qué habéis sabido, sino qué habéis hecho.

Jean de Gerson

Jean Charlier, llamado Jean de Gerson; (Gerson, diciembre 1363 – Lyon, julio 1429) predicador y teólogo francés. De tendencia conciliarista, propuso la unión de todos los cristianos para resolver el Cisma de Occidente. Defendió a Benedicto XIII, a quien pidió, no obstante, su conciliación con su rival (1407). Representó a la Universidad de París en los concilios de París (1413-1414) y de Constanza (1414-1418). El llamado Doctor christianissimus estudió en el colegio de Navarra en París y se doctoró en teología en 1393. Ya conocido y apreciado, sucedió en 1395 en el cargo de canciller de la universidad de París a Pierre d’Ailly.

 Su firmeza se manifestó también en relación con la Iglesia: aun cuando era intransigente con las doctrinas consideradas heréticas, como hizo en el Concilio de Pisa y en el de Constanza, sostuvo con fuerza los derechos a la autonomía de la iglesia galicana, combatió toda relajación de las costumbres eclesiásticas, reivindicó la superioridad del poder del concilio de los obispos respecto al del Papa y se empeñó en poner fin al Cisma de Occidente. Tras el concilio de Constanza no pudo volver a Francia, a causa de los desórdenes que se produjeron, y se retiró a Baviera. Durante este exilio, compuso las Consolaciones de la teología, obra en cuatro libros. Dos años después pudo volver a Francia, pero no tomó parte en ningún asunto público y se retiró al convento lionés de los Celestinos, escribiendo y enseñando.

            La frase de Jean de Gerson tiene, a mi entender, un significado personal muy importante, ese “qué habéis hecho” no es un “cómo te recordarán” o “qué hitos has dejado para la posteridad”, es más bien ¿estás satisfecho de ti mismo? ¿has alcanzado o intentado todo aquello que te habías propuesto?, esas cuestiones que, para Gerson, son ese “nos preguntarán” (o nos preguntaremos) son las que tienen que haber dado sentido a nuestra existencia. La mayor parte de nosotros no vivimos para hacer realidad los deseos de los demás, eso es únicamente alcanzable para unas cuantas personas con mucha fe, el resto vivimos para alcanzar nuestras propias esperanzas, para conseguir nuestros sueños y si con eso, además, conseguimos mejorar la vida a los demás pues mucho mejor. 

MM/AT

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