La Frase de la semana 36

La vida no se convierte en caos cuando se renuncia a su control. Por el contrario, transcurre según el orden natural de las cosas.

David Kessler

David Kessler (Rhode Island, febrero 1959) es un norteamericano autor, conferenciante y pionero reconocido internacionalmente en el campo de los cuidados paliativos. Escribió Sobre el duelo y el dolor y Lecciones de vida junto con la legendaria Elisabeth Kübler-Ross. David considera un honor y un privilegio haber trabajado tan estrechamente con Elisabeth y haberla acompañado en su lecho de muerte. Ahora, su misión es mantener su promesa de trasmitir al futuro el legado de Elisabeth para que su labor continúe.

Cuando se publicó por primera vez el libro “Compañeros en el adiós”, bajo el título de “Las necesidades de los moribundos: una guía para aportar esperanza, consuelo y amor al último capítulo de la vida” recibió los elogios de la Madre Teresa y es con frecuencia el libro sobre este tema que más se vende en Estados Unidos. David ha ayudado a miles de personas a afrontar las dificultades de la vida y la muerte con paz interior, dignidad y valor.

Pensar que podemos manejar todo lo que nos ocurre en la vida y dominar nuestro entorno es una de las falacias con las que vivimos como humanos. Por mucho que nos esforcemos en tener bajo control todas las facetas de nuestra vida siempre hay cosas que nos superan, se nos escapan o simplemente están fuera de nuestro control. Cuando eso sucede, es decir cuando esas situaciones nos sobrepasan, si no estamos preparados para entender que esto ocurre continuamente y seguirá ocurriendo, entramos en frustración, nos desilusionamos o lo que es peor nos deprimimos y dejamos de luchar. Es en ese punto, cuando pensamos en las “injusticias” de la vida sin darnos cuenta de que, la mayoría de las veces se trata únicamente de posibilidades u opciones que no hemos valorado y, que, por tanto, pueden (¡llegan!) a ocurrir. Rabindranatah Tagore decía: “leemos mal el mundo y decimos luego que nos engaña”, es lo que nos pasa, pero eso no significa que sea nocivo, de todos los hechos que nos ocurren podemos sacar algún aprendizaje pues como dice John Maxwell, “en la vida algunas veces se gana, otras veces se aprende”. Además, no podemos “afrontar la vida como un problema por resolver, es una realidad por experimentar”, (Soren Kierkegaard) así, entendiendo ese dogma, podemos ver el caos como un elemento más de la vida y por tanto con interacciones en nuestro día a día que van a producir interferencias que igual somos incapaces de valorar o de presuponer, pero que debemos aceptar.

También podemos entenderlo desde un punto de vista filosófico y para muestra tres visiones: Para Emile Cioran, “el caos es rechazar todo lo que has aprendido. El caos es ser tú mismo”, Cargada de cinismo y amargura ya que para él “cualquier acción es una “idiotez” en todo su sentido, si al final del camino no queda más que una fría sepultura”. Es decir, es igual lo que hagamos o lo que nos pase, total, nos moriremos igual.

Bueno, al final, dejando de lado tanta filosofía y profundidad de pensamiento, la realidad es que todo es mucho más sencillo, decía Einstein, “en el caos está la sencillez”, supongo que para él era realmente fácil, para el resto de nosotros prefiero una cita del músico George Gershiwn, más simple, igual de aclaradora y que define la vida ordenada/desordenada que llevamos y el saber mantener esa línea entre orden y caos, “la vida es como el jazz… es mucho mejor si es improvisada”. Dejemos ese espacio al caos y ya lo llenaremos con nuestra improvisación.

MM/AT

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