La Frase de la semana 30

Tan pronto como confíes en ti mismo, sabrás como vivir.

Goethe

Johann Wolfgang Goethe (Frankfurt, agosto 1749 – Weimar, marzo 1832), escritor alemán nacido en el seno de una familia patricia burguesa, su padre se encargó personalmente de su educación. En 1765 inició los estudios de derecho en Leipzig, aunque una enfermedad le obligó a regresar a Frankfurt. Una vez recuperada la salud, se trasladó a Estrasburgo para proseguir sus estudios. Fue éste un período decisivo, ya que en él se produjo un cambio radical en su orientación poética. En 1772 se trasladó a Wetzlar, sede del Tribunal Imperial, donde conoció a Charlotte Buff, prometida de su amigo Kestner, de la cual se prendó. Esta pasión frustrada inspiró su primera novela, Los sufrimientos del joven Werther, obra que causó furor en toda Europa.

De vuelta en Frankfurt, escribió algunos dramas teatrales menores e inició la composición de su obra más ambiciosa, Fausto, en la que trabajaría hasta su muerte; tras aceptar el puesto de consejero del duque Carlos Augusto, se trasladó a Weimar, donde estableció definitivamente su residencia. Empezó entonces una brillante carrera política (llegó a ser ministro de Finanzas en 1782), al tiempo que se interesaba también por la investigación científica. En 1786 abandonó Weimar y la corte para realizar su sueño de juventud, viajar a Italia, el país donde mejor podía explorar su fascinación por el mundo clásico.  En 1805 una grave enfermedad hizo de Goethe un personaje cada vez más encerrado en sí mismo y atento únicamente a su obra. En 1806 se casó con Christiane Vulpius, con la que ya había tenido cinco hijos. En 1808 se publicó Fausto y movido por sus recuerdos, inició su obra más autobiográfica, Poesía y verdad, a la que dedicó los últimos años de su vida, junto con la segunda parte de Fausto.

La única manera de llevar un proyecto adelante es tener suficiente confianza en uno mismo para superar los (más que probables) obstáculos que nos vamos a encontrar, pero para llegar a este punto de certeza, de seguridad en uno mismo hay que creer, “creer posible algo es hacerlo cierto”, (Friedrich Hebbel), una vez creemos en el proyecto, deja de ser proyecto para convertirse en propósito y esa es la fase más importante. Con esa confianza, con esa voluntad, es cuando tendremos claridad en nuestra vida para dirigirla hacia donde consideramos que es el mejor camino, a fin de cuentas, vivir plenamente. Eso no evitará que tengamos incidencias, que suframos o que nos hieran, pero si que nos dará fuerzas para seguir adelante, “la felicidad no es la ausencia de problemas; es la habilidad para tratar con ellos”, (Steve Maraboli).

El poeta Jorge Debravo, como no podía ser de otra manera, lo dice con palabras más hermosas, pero con el mismo sentido, “olvídate del mundo. Piensa solamente en lo que llevas piel adentro y sabrás qué dulce y qué sabroso es vivir”, confiar en uno, olvidarse del resto del mundo, puede no ser garantía del triunfo, pues según Albert Bandera “confiar en ti mismo no garantiza el éxito, pero no hacerlo garantiza el fracaso”, pero sin esa confianza es inútil iniciar ningún plan. Además, si fracasamos, culpamos a los otros, al entorno o al destino de aquellos errores que hemos tenido por no haber insistido o perseverado en seguir adelante, cuando en realidad ya partimos en ese viaje son apostar todo lo necesario “se lamentan de estar prisioneros, pero sus puertas las han cerrado por dentro”, (Alejandro Jodorowsky).

MM/AT

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