La mayoría de las personas aceptan limitaciones que no son propias, son dichas por otros.
Ricardo Tadeu
Ricardo Tadeu (Brasil, 1977). A los 16 años concluyó la carrera de Derecho y a los 19 obtuvo un doctorado en Harvard. Es Presidente de Zona en Anheuser-Busch InBev SA / NV desde el 10 de octubre de 2016. Anteriormente, desde junio de 2013, había sido miembro de su Junta Directiva Ejecutiva. También es miembro de la junta directiva de SABSA Holdings Ltd, Tanzania Breweries Ltd y Delta Corporation Ltd. Supongo que los nombres de las empresas no os dicen nada, pero si os digo que estas empresas fabrican y comercializan cervezas como Budweiser, Corona Extra, Stella Artois y Beck’s, seguro que ya os sonaran algo más.
Volviendo a la frase, siempre es así, tenemos un porcentaje de ¿familiares / amigos / conocidos? que una vez son conocedores de nuestros propósitos, todo su empeño es convencernos de la futilidad o de la imposibilidad de conseguirlos y que únicamente ven todos los inconvenientes de su realización y ningún beneficio. Hay que sobreponerse a ellos, obviarlos, porque no seremos capaces de convencerlos y, en cambio, es posible que, si nos “pillan” en un momento bajo, puedan influir en nuestras decisiones.
En este caso, con la frase de Tadeu, el sentido es mucho más crítico, no son los límites expuestos por nosotros mismos, son aquellas barreras que nos quieren imponer los demás pensando en nuestras restricciones; restricciones que, muchas veces, ni siquiera son reales. Además, esas “amistades” puede que ni siquiera hagan sus comentarios desdeñosos de mala fe, seguramente nos están mostrando sus propias debilidades que, sin querer o queriendo, nos trasladan a nosotros.
La realidad es que “los únicos límites son aquellos que uno se impone a sí mismo”, (Laurent Gounelle), y que además puede que no sean inamovibles, es decir que, con el paso del tiempo es muy probable que también vayan variando y situaciones o cosas que en algún momento nos parecieron insuperables, más adelante tengamos la capacidad y fuerza para superarlas. Por tanto, vale la pena cada cierto tiempo replantearnos donde estamos, donde queremos llegar y cuan alejados estamos (o no) de conseguirlo para adecuar nuestros planes de futuro.
Hay que escuchar todas las opiniones y recomendaciones que puedan llegarnos y sopesarlas, pero una cosa es escuchar y valorar y otra muy diferente aceptar como indiscutible los convencimientos (¡o prejuicios ¡) de los demás pues es tu razón, tu verdad la que debe animarte a seguir: Decía Erika Leonard (si, la de las sombras…) “no te juzgues por lo que puedan pensar los demás. No malgastes energía”, esta bien escuchar, sobre todo si quien aconseja es digno de ello, pero finalmente la decisión debe ser nuestra.
Por último, una frase de Mark Twain que nos recuerda cómo debemos tratar a todas esas personas que intentan desviarnos de nuestro destino: “manténgase alejado de las personas que intentan menospreciar sus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero lo realmente grandioso te hace sentir que tú también puedes ser grandioso».
MM/AT
