Lo que piensen de mí no es asunto mío.
Wayne W. Dyer
Wayne Walter Dyer (Detroit, mayo 1940 – Hawái, agosto 2015) fue un psicólogo escritor de libros de autoayuda estadounidense. Su inspiración fue la psicología transpersonal, y en concreto su fundador, Abraham Maslow. En sus primeros libros, esta influencia se muestra en su creencia en las posibilidades de desarrollo de la persona más allá de «la persona», para llegar a desarrollar todas nuestras potencialidades como seres humanos, es decir como persona «sin límites».
Sus enseñanzas sobre la superación personal se basaron en su propia historia vital, ya que vivió bastante tiempo en orfanatos debido al abandono de su padre, y también por sus problemas con el alcohol. Dyer era profesor en la St. Johns University de Nueva York cuando escribió su primer libro Tus Zonas Erróneas, del que vendió 35 millones de ejemplares en diferentes idiomas, permaneciendo 64 semanas consecutivas como best-seller en el New York Times, y que cambió su vida para siempre. También editó un documental, fue co-autor de libros de texto, colaboraba con diferentes periódicos, daba conferencias en todo el territorio estadounidense y aparecía regularmente en programas de TV y radio. A partir de su primer libro y con los que siguió escribiendo, llegó a convertirse en un maestro espiritual que ha ayudado a miles de personas. Solía decir: «Mis creencias son que la verdad es verdad hasta que la organizas, y entonces se convierte en mentira. No creo que Jesús enseñara cristianismo, Jesús enseñaba bondad, amor, compasión, y paz. Lo que digo a la gente es: no seas cristiano, sé cómo Cristo. No seas budista, sé cómo Buda.”
A veces no me importa ni mi opinión… así que imagínate si me va a importar la de los otros. Seguramente no hace falta ser tan expeditivo como Waine Dyer pero hay que actuar por nuestras propias creencias y convicciones; tenemos que dejar a un lado prejuicios y prevenciones por lo que puedan pensar o decir los demás si estamos convencidos que, el camino seguido, es el correcto: “las presiones de otras personas no hacen la verdad menos cierta” (Serie TV Bones). Nadie puede (o debe) opinar de lo que hagamos sin conocer las razones que nos han llevado a proceder de determinada manera. Eso sí, no desdeñes seguir criticándote tú mismo: “Sé para ti mismo un crítico severo.” (Nicolás Boileau) y que ese examen sea lo más objetivo que te permita tu propia conciencia y decir objetivo no quiere decir magnánimo, pero si amable, “háblate a ti mismo como harías con alguien a quien amas”, (Brene Brown), pues nadie mejor que tú te puede tratar (y entender).
Pero también hay que tener cuidado con lo contrario, es decir creernos en posesión de la verdad absoluta y que tratemos a los demás de estúpidos, aquello de “Toda cuestión tiene dos puntos de vista: el equivocado y el mío” (anónimo) pues eso nos lleva no solo a pasar de los demás, sino también a ser puramente unos intransigentes y seguramente a dejar de oír consejos que podrían ayudarnos a ser mejores.
MM/AT
