La primera información que recibes siempre es equivocada.
Madeleine Albright
Madeleine Albright (Praga, Checoslovaquia, mayo 1937) nacida bajo el nombre de Marie Jana Korbelová es una política estadounidense. Su padre, Josef Korbel, fue un diplomático checoslovaco. En 1939 la familia huyó a Londres, después de la anexión de Bohemia por los nazis. Terminada la Segunda Guerra Mundial, la familia Korbel se mudó a Belgrado y el Sr. Korbel sirvió como embajador checoslovaco en Yugoslavia. Ella y sus padres huyeron otra vez cuando los comunistas alcanzaron el poder en Checoslovaquia, y la familia fue a parar a los Estados Unidos en 1948. Albright cursó estudios en Suiza y Denver, también estudió relaciones internacionales en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados Paul H. Nitze, (Universidad Johns Hopkins). Fue en Suiza donde Marie Jana adoptó el nombre de Madeleine, la forma francesa de Madlenka, el apodo checo que su abuela le había dado.
Albright se convirtió en ciudadana de los Estados Unidos en 1957, y durante el primer mandato del presidente Bill Clinton, entre 1993 y 1997, fue embajadora de los Estados ante las Naciones Unidas y durante el segundo mandato de Clinton asumió como la 64º secretaria de Estado de los Estados Unidos, cargo que ocupó entre 1997 y 2001. Desde la creación de esa oficina ninguna mujer había ocupado el cargo, por lo que se convirtió en la primera secretaria de Estado de los Estados Unidos.
La manifestación de Madelaine Albright no tiene que ver con nuestra intuición, pero si tiene que ver con los canales de difusión de la información que contamos hoy en día y por el que nos llegan miles de inputs / indicaciones que, en una gran mayoría, son falsas o medias verdades retorcidas que tratan de posicionarnos en algún momento y por alguna causa. Discernir lo que es propaganda de lo que es comunicación es el primer paso para salir airosos en esta batalla del exceso de información. Ya Marco Aurelio nos decía: “todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad”, si eso ya ocurría en su época imaginemos ahora que tenemos acceso a muchas más formas de conexión. En el año 2.020 tendremos 65.000 millones de teléfonos móviles en el mundo y más de 40.000 millones de máquinas “hablando” entre ellas y dando información, ¿cómo vamos a ser capaces de gestionar esa marabunta?, tendremos que ser mucho más estrictos y escépticos en todo aquello que recibimos.
En 1982, Richard Buckminster Fuller calculó que la cantidad de conocimiento acumulada por la humanidad en el año 1 d.C. se había doblado en el 1500. Al final de la Segunda Guerra Mundial el conocimiento se doblaba cada 25 años, en 1979 ya llevábamos 64 veces doblados y tras la llegada de la web, en 2004, se doblaba cada 18 meses. Noam Chomsky experto lingüista y filósofo, ya se viene cuestionando desde hace tiempo diferentes puntos referentes a este exceso de conocimientos, se pregunta, “¿cómo es que tenemos tanta información, pero sabemos tan poco?”, porque, al final conocemos las desgracias que están ocurriendo en el otro lado del mundo casi de forma instantánea, pero nos siguen “colando” mentiras o falsas verdades (fake news) en todas las noticias que les interesan a gobiernos, partidos políticos, multinacionales o empresarios con poder.
MM/AT
