La Frase de la semana 12

Sobre las cosas que no se conocen siempre se tiene mejor opinión.

Leibniz

Gottfried Wilhelm von Leibniz (Leipzig, julio 1646, Hannover noviembre 1716). Filósofo, matemático, lógico, teólogo, jurista, bibliotecario y político alemán. Su padre, profesor de filosofía moral en la Universidad de Leipzig, falleció cuando Leibniz contaba seis años. Capaz de escribir poemas en latín a los ocho años, a los doce empezó a interesarse por la lógica aristotélica a través del estudio de la filosofía escolástica. Fue uno de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, y se le reconoce como el «último genio universal». Realizó profundas e importantes contribuciones en las áreas de metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, así como en la matemática, física, geología, jurisprudencia e historia. Incluso Denis Diderot, el filósofo deísta francés del siglo XVIII, cuyas opiniones no podrían estar en mayor oposición a las de Leibniz, no podía evitar sentirse sobrecogido ante sus logros. Ocupa un lugar igualmente importante tanto en la historia de la filosofía como en la de la matemática. De manera independiente al trabajo de Newton desarrolló el cálculo infinitesimal y su notación que es la que se emplea desde entonces. También inventó el sistema binario, fundamento virtual de todas las arquitecturas de las computadoras actuales.

            Junto con su iniciador, René Descartes, Gottfried Wilhelm Leibniz es el más destacado representante del racionalismo. Su filosofía se vincula también con la tradición escolástica y anticipa la lógica moderna y la filosofía analítica. Leibniz hizo asimismo contribuciones a la tecnología y anticipó nociones que aparecieron mucho más tarde en biología, medicina, geología, teoría de la probabilidad, psicología, ingeniería y ciencias de la computación. Sus contribuciones a esta vasta lista de temas se recogen en diarios y en decenas de miles de cartas y manuscritos inéditos.

            «The grass is always greener on the other side of the fence», o en castellano, “la hierba se ve siempre más verde al otro lado de la valla”, expresa la misma idea de Leibnitz aplicándolo a las pertenencias en lugar de a las ideas, la de que todo se ve más bonito desde fuera. Cuando observamos la vida de otra persona, sus actos, muchas veces nos despierta cierta envidia y todo nos parece mejor que lo que nosotros estamos haciendo, lo cual obviamente, no tiene por qué ser cierto, y una vez que lo conocemos – o saltamos la valla – vemos que la hierba es tan verde como en cualquier otro jardín. O también cuando hacemos caravana en la carretera, ¿a qué siempre parece que la otra hilera de coches, aquella donde no estamos, siempre va más aprisa? , o en la cola del supermercado…pues la verdad es que no (efecto vasos comunicantes siempre se acaban llenado igual…) y normalmente no variamos nuestra opinión hasta que conocemos mejor todas las circunstancias y, aún así, muchas veces seguimos envidiando cosas, hechos, situaciones, que en nuestro fuero interno sabemos que nunca hubiéramos sido capaces de alcanzar, forma parte de la naturaleza humana.

            También existen aforismos con la idea contraria, aquella que nos dice que, cuando la gente actúa de una forma desafortunada, inoportuna o equivocada, siempre según nuestro parecer, debe existir una razón para ello, por ejemplo, “Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.” que es un proverbio sioux, o más españolizada, “a quien juzgue mi camino, le presto mis zapatos”, con el mismo sentido. Hay que recordar siempre que es mejor “ser” que “tener”, ese poseer es ficticio, es un pozo sin fondo que cuando creemos que hemos llenado aparece un nuevo hueco que cubrir, siempre insaciable. Sobre ese “ser”, en otra frase y en otro momento ya hablaremos más en profundidad.

MM/AT

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